Puesto ninguna inteligencia artificial posee nada que se asemeje ni remotamente a la subjetividad, es imposible su resonancia con los seres humanos. Nuestra interacción con los modelos de lenguaje es estrictamente mecánica, aunque se trate de una “mecánica semiótica” o semiológica, es decir, basada en los significados de las palabras. Con los modelos de lenguaje y los centros de datos podemos intercambiar información, pero jamás tener resonancia. Sin embargo, los modelos son diseñados para producir la ilusión de que tal resonancia se produce, y de que con ellos podemos satisfacer una de las más profundas necesidades y móviles humanos: el anhelo de comunicación. De ahí la adicción que producen. Irónicamente, la adicción no hace más que alejarnos y desconectarnos más y más de nuestros semejantes.
MUNDICIA / Rodrigo Soto
Una bitácora del día a día, mes a mes, año a año, con textos incómodos o inconexos, de esos que no encuentran cabida en otro sitio, hasta que la muerte u otro bicho o alimaña se aparezca o nos separe... perecgeorges@gmail.com
domingo, septiembre 13, 2026
A VECES RECUERDO
A veces recuerdo que estoy vivo gracias a un avanzado dispositivo tecnológico conectado a mi corazón. Entonces me maravillo.
Otras veces recuerdo
que estoy vivo gracias a un avanzado dispositivo tecnológico conectado a mi corazón, y me horrorizo.
Pero lo más extraordinario es caer en cuenta de que siempre terminamos por normalizar lo extraordinario, hasta la vida misma.
domingo, septiembre 06, 2026
IMAGINACIÓN E HISTORIA
En ocasiones, leyendo textos sobre historia antigua ‒reinos caídos, sublevaciones, imperios emergentes, ambiciones, intrigas y traiciones palaciegas‒, uno tiene la impresión de que aquello pudo ser imaginado y escrito por alguien, incluso por uno mismo. Esto no es casual, antes bien, responde al hecho de que la historia es, en definitiva, el escenario donde la imaginación humana se proyecta, se realiza o se manifiesta… Imaginación e historia se espejan, pues en esta se materializan los anhelos, deseos y pasiones humanas, es decir, los delirios de la imaginación.
sábado, septiembre 05, 2026
EN LA HISTORIA
Quienquiera que viva lo suficiente, terminará por adquirir una suerte de perspectiva o de conciencia histórica, tan solo por los cambios societales que tiene que presenciar. Lo que no imaginaba es que esos cambios ocurrían tan rápido. Pienso por ejemplo en el proletariado. En el lapso de unas pocas décadas, vimos en Costa Rica como el viejo proletariado agroindustrial e industrial se reducía drásticamente y aparecía el nuevo proletariado de la economía de plataformas: decenas de miles de trabajadores que, para integrarse al mercado, debieron aportar un activo de capital: una bicicleta, una motocicleta, un automóvil. Su impacto en el paisaje urbano y en el entramado vial es evidente, pero hay otros cambios asociados a esto. Por ejemplo, al adquirir este nuevo proletariado un vehículo para trabajar, la demanda sobre el transporte público cayó drásticamente, precipitando al sistema en una crisis. Adicionalmente, tras la pandemia del 2020 se generalizó el teletrabajo, profundizándola. Cerraron empresas de transporte, miles de trabajadores del sector quedaron desempleados y tuvieron como única opción integrarse al nuevo sector de la economía de plataformas, creándose un bucle de retroalimentación. Otra consecuencia: la salud pública. En vez de las enfermedades asociadas a las labores agroindustriales, se incrementaron dramáticamente los traumas y las mutilaciones como resultado de los accidentes viales, con el consecuente impacto sobre el sistema de salud y sobre el sistema previsional. No soy el más indicado para profundizar en estos temas, solo constato que en el breve lapso de una vida, somos testigos de cambios societales de profundo calado; darnos cuenta de ellos exige atención y reflexión.
viernes, agosto 28, 2026
TRABAJAR PARA LAS MÁQUINAS
| Simone Weil. Foto tomada de la Web. |
Quizás no fue la primera hacerlo, pero creo que nadie, como Simone Weil, describió la desventura de estar sometida como obrera a las líneas de producción industrial, y el sentimiento de enajenación asociado a ello. Bajo ese sentimiento subyace la sensación de estar “trabajando para las máquinas”, es decir, subordinada a ellas y sujeta al ritmo impuesto por ellas. Los obreros son, literalmente, “devorados” por las máquinas y convertidos en un engranaje más de su funcionamiento. La era digital, particularmente con las inteligencias artificiales, ha refinado el mecanismo, al punto de que hoy, buena parte de la humanidad (si no la mayoría) trabajamos para las corporaciones creando valor y rentabilidad, sin ser conscientes de ello ni recibir a cambio un salario. La sofisticación es tanta, que trabajamos para los algoritmos al tiempo que nos servimos de ellos; es más, sirviéndonos de ellos, los perfeccionamos y creamos valor y rentabilidad para sus dueños.
sábado, agosto 15, 2026
EL HIPOTÁLAMO DEL TOPÓLOGO
es esférico, casi circular
Pero se ensancha en los bordes
ranurados creando superficies estriadas
que se rozan sin tocarse
apenas a modo de saludo
de tenue insinuación
como caricia o susurro
que sale y enseguida se arrepiente
plegándose de vuelta
en contorsión simétrica
Luego el hipotálamo se cierra
a modo de túnel
conectando los días y las horas
con el parietal inferior
del cielo de la boca
donde las papilas estallan
como estrellas enlazadas
al aroma de la noche
al ladrido de los perros
y al vagabundeo sin fin
de los coleópteros ebrios de libertad
tras su largo exilio
en las entrañas de la tierra
En sus pliegues más sutiles
y todavía no resueltos
el hipotálamo del topólogo
se ensimisma
en profundas cavilaciones
sobre la luz del día
y sus remedios
o sobre el cañón del colorado
y sus abismos
o sobre el rocío amable
de la madrugada
sospechan epistemólogos
aseveran fisioterapistas
y todos quienes reflexionan
sobre el espinosso asunto
Ignoran
sin embargo
que el hipotálamo del topólogo
es simplemente anular
como el anillo encarnado
en la uña del dios de los antiguos
macabeos
o como la urna funeraria
en la que navegó Moisés
antes de ser rescatado
de las aguas del Nilo
por la hija del faraón
Anular
como las costas de Abisinia
o como la herida primordial
que sangra temblores de agua
en lo profundo del bosque
descifro mis sueños
y con signos de humo escribo
estas visiones
estos titubeos
martes, abril 21, 2026
CERTEZAS E INCERTIDUMBRES
No recuerdo ahora dónde leí que los seres humanos estamos hechos para soportar cierto grado de incertidumbre, pero no demasiada, y cierto grado de certidumbres, pero tampoco en grado absoluto. Cualquiera de los extremos nos precipita en la ansiedad, la enfermedad y, eventualmente, hasta en la muerte. Puede haber sido Sábato, o tal vez Kundera, quien lo escribió. En cualquier caso, a estas alturas de mi vida, tengo certeza absoluta de que los seres humanos, casi sin excepciones, somos capaces de las mayores crueldades, de las más infames canalladas; basta que las circunstancias nos coloquen en la situación apropiada para que nuestra locura sádica y destructiva se desate. La historia abunda en ejemplos. La antigua y la de hoy. Certeza absoluta es también que los mismos hombres y mujeres capaces de las mayores crueldades y horrores, pueden obrar otras veces inspirados por el amor, el altruismo y la generosidad. Nadie, o casi nadie, es siempre y en todas las circunstancias una sola cosa. La incertidumbre, entonces, surge de que ignoramos si este hombre concreto o esta mujer concreta que está frente a nosotros en este momento, actuará movido por un impulso o por el otro. Se supone que la ley y la civilización brindan algunas garantías de que lo peor no ocurrirá en cualquier momento, pero como es evidente, las fronteras son frágiles y rápidamente los santos pueden convertirse en bestias y las bestias en santos… Más aun ‒y sobre todo‒ cuando están convencidos de que actúan en defensa de una “causa justa”.
jueves, marzo 05, 2026
AMANECE
Amanece
La Abuela reaviva el fuego
del día
Las llamas alumbran
calientan y cantan
El agua hierve
y el aroma del humo inunda la casa
La vida vuelve
como un animal que se despereza
La majestad del sol
apenas se anuncia
y cada cosa que existe
despierta tocada por la gracia