lunes, septiembre 28, 2026

OBERTURA DE LA COSMOGONÍA AIRAKOTA (Los primeros tres musapi)



[I. El gran silencio]


De los primeros tiempos hemos de hablar;

de aquellos tiempos anteriores a todo movimiento,

antes de que existiera la Brillante Serpiente del Cielo

llena de cascabeles.


Con estas palabras evocaremos

el gran silencio que llenaba el cielo

antes de que alguna palabra se pronunciara,

antes de que algún pensamiento se uniera. 


Solo un huevo vacío lo llenaba todo,

un cascarón sin nada adentro.


Por su propia voluntad,

por su propio impulso

manifestaron su deseo de existir

Sue-onumu (Relámpago Nocturno) y Dim-Anem (Destello del Alba).


Por eso los llamamos los Primeros,

porque nadie los trajo ni decidió por ellos.


Y habiendo dos principios en el vacío sin límites 

antes de que existiera el cielo,

pudieron encontrarse,

pudieron comunicarse,

unir sus pensamientos.


Y así descubrieron que no había nada salvo ellos mismos

en la oscuridad que lo llenaba todo

antes de que surgiera la Brillante Serpiente del Cielo

llena de cascabeles.


Y los Primeros quisieron conocer su rostro,

y con ese fin 

terminaron de formarse dentro del Gran Huevo [1].


--------------------------------------------------------------------------------

[1] Sobre la densidad teológica del Proemio de la Creación, la Dra. Elena 

Volkova apunta: «Nos encontramos ante la piedra angular y el exordio teogónico 

de la cosmología airakota. El pasaje resuelve el misterio del origen absoluto 

mediante el mito del Huevo Primordial Vacío (itam-maru o cascarón sin nada 

adentro) y el autoengendramiento por pura voluntad existencial de Sue-onumu 

(«Relámpago Nocturno») y Dim-Anem («Destello del Alba»), a quienes la tradición 

invocará como Los Primeros o Padres del Cielo. Se trata de una teogonía de un 

notable refinamiento filosófico: el universo pre-creacional es concebido como 

un silencio absoluto y una oquedad informe anteriores a todo movimiento o 

palabra. En esta negrura primordial, la conciencia no surge por imposición o 

azar, sino a partir de la soledad y de la necesidad mutua de dos principios 

independientes que buscan “conocer su rostro”. Así, la comunicación, la unión 

de pensamientos y el deseo de existencia entre dos conciencias paralelas 

constituyen la fuerza motriz originaria que quiebra el vacío y desencadena la 

creación del firmamento y las aguas» (Volkova, 2018, pp. 114-116).

--------------------------------------------------------------------------------



[II. La Brillante Serpiente del Cielo]


De sí mismos se nutrían para crecer

Sue-onumu (Relámpago Nocturno) y Dim-Anem (Destello del Alba)

dentro del Gran Huevo,

de sus propios pensamientos y de la certeza de ser 

el origen de todo cuanto después 

habría de manifestarse y suceder.


Cuando hubieron madurado,

cuando estuvieron listos para manifestarse,

un relámpago rompió la noche en mil pedazos

anunciando que el momento había llegado,

y del Gran Huevo emergió la Brillante Serpiente del Cielo

llena de cascabeles [2].


Manifestó su esplendor en toda la extensión del firmamento.


Deslumbrados fueron Relámpago Nocturno y Destello del Alba

por la magnificencia de la Brillante Serpiente del Cielo

llena de cascabeles,

en cuyo resplandor habitan ambos, los Primeros.


«De modo que esto somos;

esto era lo que se gestaba

dentro del Gran Huevo

antes de que nos manifestáramos»,

se dijeron en su pensamiento

Relámpago Nocturno y Destello del Alba,

al contemplar por primera vez

la Gran Serpiente del Cielo

llena de cascabeles,

en cuyo resplandor habitan ellos.


De esta forma,

el esplendor de la Gran Serpiente del Cielo

llena de cascabeles,

es el reflejo visible de Relámpago Nocturno y Destello del Alba,

y la música de sus cascabeles cuando danzan,

reflejo del silencio

que reinaba dentro del Gran Huevo.


--------------------------------------------------------------------------------

[2] N. de los traductores: Dim Ojuma on Kuradiam, tranitam paji. 

Literalmente: «Brillante Serpiente del Mar de Arriba, pletórica de cascabeles 

(de nácar)». El término Kuradiam (kura = arriba + diam = mar) designa 

la bóveda celeste en la cosmología airakota. Tranitam identifica el 

idiófono ritual de conchas percutidas, y paji expresa el estado de abundancia 

pletórica, por ejemplo, de una floración.

--------------------------------------------------------------------------------



[III. Origen del mar, Arukdiam, y de la Serpiente de las Aguas, Ojuma-bia]


Tras contemplar por primera vez su rostro

reflejado en la Brillante Serpiente del Cielo 

llena de cascabeles,  

se dijeron en su pensamiento

Sue-onumu (Relámpago Nocturno) y Dim-Anem (Destello del Alba),

también llamados los Primeros:


«Tal como nosotros descubrimos nuestra belleza

y nuestra desmesura

en la Brillante Serpiente del Cielo 

llena de cascabeles,

es preciso que esta conozca su belleza

y su profundidad sin fondo».


Entonces hicieron caer el mar [3] desde los cielos.

Y en sus aguas se reflejó la profundidad sin fondo

de la Brillante Serpiente del Cielo 

llena de cascabeles.


Mirando aquello, reflexionaron entre sí los Primeros:


«Magnífica luce la Brillante Serpiente Cielo

llena de cascabeles cuando se refleja en el Mar,

mas no se curva, no se pliega ni se anuda,

no luce como una serpiente.

[Además,] sus aguas son salobres y deberían carecer de sabor 

como el Cielo vacío carece de toda característica».


Meditando en sus pensamientos sobre esto,

resolvieron crear a la Gran Serpiente de las Aguas (Ojuma-bia).


Para ello hicieron surgir primero

las altas cordilleras donde nacen los ríos

y las tierras llanas donde Ojuma-bia 

se enfurece y remansa.


Y al reconocerse una en la otra,

la Brillante Serpiente del Cielo 

llena de cascabeles, y

la Serpiente de las Aguas,

cobraron vida como por encantamiento. 


Y danzaron con ellas los Primeros,

Relámpago Nocturno y Destello del Alba.

-----------------------------------------------------------------------

[3] Arukdiam, literalmente “mar de abajo”. (Trads).

viernes, septiembre 18, 2026

DESECHABLE

 Una civilización que hace de lo desechable un valor es, necesariamente, una civilizacion desechable.

domingo, septiembre 13, 2026

ALGO SOBRE LA I.A.

Puesto ninguna inteligencia artificial posee nada que se asemeje ni remotamente a la subjetividad, es imposible su resonancia con los seres humanos. Nuestra interacción con los modelos de lenguaje es estrictamente mecánica, aunque se trate de una “mecánica semiótica” o semiológica, es decir, basada en los significados de las palabras. Con los modelos de lenguaje y los centros de datos podemos intercambiar información, pero jamás tener resonancia. Sin embargo, los modelos son diseñados para producir la ilusión de que tal resonancia se produce, y de que con ellos podemos satisfacer una de las más profundas necesidades y móviles humanos: el anhelo de comunicación.  De ahí la adicción que producen. Irónicamente, la adicción no hace más que alejarnos y desconectarnos más y más de nuestros semejantes.

A VECES RECUERDO

A veces recuerdo que estoy vivo gracias a un avanzado dispositivo tecnológico conectado a mi corazón. Entonces me maravillo.

Otras veces recuerdo que estoy vivo gracias a un avanzado dispositivo tecnológico conectado a mi corazón, y  me horrorizo.

Pero lo más extraordinario es caer en cuenta de que siempre terminamos por normalizar lo extraordinario, hasta la vida misma. 

domingo, septiembre 06, 2026

IMAGINACIÓN E HISTORIA

 En ocasiones, leyendo textos sobre historia antigua ‒reinos caídos, sublevaciones, imperios emergentes, ambiciones, intrigas y traiciones palaciegas‒, uno tiene la impresión de que aquello pudo ser imaginado y escrito por alguien, incluso por uno mismo. Esto no es casual, antes bien, responde al hecho de que la historia es, en definitiva, el escenario donde la imaginación humana se proyecta, se realiza o se manifiesta… Imaginación e historia se espejan, pues en esta se materializan los anhelos, deseos y pasiones humanas, es decir, los delirios de la imaginación.

sábado, septiembre 05, 2026

EN LA HISTORIA


Quienquiera que viva lo suficiente, terminará por adquirir una suerte de perspectiva o de conciencia histórica, tan solo por los cambios societales que tiene que presenciar. Lo que no imaginaba es que esos cambios ocurrían tan rápido. Pienso por ejemplo en el proletariado. En el lapso de unas pocas décadas, vimos en Costa Rica como el viejo proletariado agroindustrial  e industrial se reducía drásticamente y aparecía el nuevo proletariado de la economía de plataformas: decenas de miles de trabajadores que, para integrarse al mercado, debieron aportar un activo de capital: una bicicleta, una motocicleta, un automóvil. Su impacto en el paisaje urbano y en el entramado vial es evidente, pero hay otros cambios asociados a esto. Por ejemplo, al adquirir este nuevo proletariado un vehículo para trabajar, la demanda sobre el transporte público cayó drásticamente, precipitando al sistema en una crisis. Adicionalmente, tras la pandemia del 2020 se generalizó el teletrabajo, profundizándola. Cerraron empresas de transporte, miles de trabajadores del sector quedaron desempleados y tuvieron como única opción integrarse al nuevo sector de la economía de plataformas, creándose un bucle de retroalimentación. Otra consecuencia: la salud pública. En vez de las enfermedades asociadas a las labores agroindustriales, se incrementaron dramáticamente los traumas y las mutilaciones como resultado de los accidentes viales, con el consecuente impacto sobre el sistema de salud y sobre el sistema previsional. No soy el más indicado para profundizar en estos temas, solo constato que en el breve lapso de una vida, somos testigos de cambios societales de profundo calado; darnos cuenta de ellos exige atención y reflexión.  

viernes, agosto 28, 2026

TRABAJAR PARA LAS MÁQUINAS

Simone Weil.
Foto tomada de la Web.

 Quizás no fue la primera hacerlo, pero creo que nadie, como Simone Weil, describió la desventura de estar sometida como obrera a las líneas de producción industrial, y el sentimiento de enajenación asociado a ello. Bajo ese sentimiento subyace la sensación de estar “trabajando para las máquinas”, es decir, subordinada a ellas y sujeta al ritmo impuesto por ellas. Los obreros son, literalmente, “devorados” por las máquinas y convertidos en un engranaje más de su funcionamiento. La era digital, particularmente con las inteligencias artificiales, ha refinado el mecanismo, al punto de que hoy, buena parte de la humanidad (si no la mayoría) trabajamos para las corporaciones creando valor y rentabilidad, sin ser conscientes de ello ni recibir a cambio un salario. La sofisticación es tanta, que trabajamos para los algoritmos al tiempo que nos servimos de ellos; es más, sirviéndonos de ellos, los perfeccionamos y creamos valor y rentabilidad para sus dueños.

sábado, agosto 15, 2026

EL HIPOTÁLAMO DEL TOPÓLOGO

El hipotálamo del topólogo
es esférico, casi circular

Pero se ensancha en los bordes
ranurados creando superficies estriadas
que se rozan sin tocarse

apenas a modo de saludo
de tenue insinuación

como caricia o susurro
que sale y enseguida se arrepiente
plegándose de vuelta
en contorsión simétrica

Luego el hipotálamo se cierra
a modo de túnel
conectando los días y las horas
con el parietal inferior
del cielo de la boca
donde las papilas estallan
como estrellas enlazadas
al aroma de la noche
al ladrido de los perros
y al vagabundeo sin fin
de los coleópteros ebrios de libertad
tras su largo exilio
en las entrañas de la tierra


En sus pliegues más sutiles
y todavía no resueltos
el hipotálamo del topólogo
se ensimisma
en profundas cavilaciones
sobre la luz del día
y sus remedios
o sobre el cañón del colorado
y sus abismos
o sobre el rocío amable
de la madrugada
sospechan epistemólogos
aseveran fisioterapistas
y todos quienes reflexionan
sobre el espinosso asunto

Ignoran
sin embargo
que el hipotálamo del topólogo
es simplemente anular
como el anillo encarnado
en la uña del dios de los antiguos
macabeos
o como la urna funeraria
en la que navegó Moisés
antes de ser rescatado
de las aguas del Nilo
por la hija del faraón

Anular
como las costas de Abisinia
o como la herida primordial
que sangra temblores de agua
en lo profundo del bosque

donde
descifro mis sueños
y con signos de humo escribo
estas visiones
estos titubeos