miércoles, marzo 13, 2024

TRES

La gran paradoja de Costa Rica -y sospecho que de toda Centroamérica-, es que siendo su naturaleza de tránsito y de puente, se ha soñado y se ha querido isla.

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Hay un trasfondo de individualismo exacerbado en las reivindicaciones identitarias de hoy: puesto que me siento y me quiero mujer u hombre, blanco, negro o lo que sea, los demás deben de considerarme como tal. ¿No hay algo delirante aquí? Puede que también haya algo arbitrario en la definición que los otros -la sociedad- hace de mí, pero ¿por qué hemos de llamar opresión a una cosa y libertad a la otra?

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En Costa Rica nos enseñan en la escuela que Garabito es el nombre de un cacique indígena que opuso fiera resistencia a los conquistadores españoles en la primera mitad del siglo XVI. No nos dicen, sin embargo, que dicho nombre no era el suyo propio, sino el de uno de los capitanes españoles a los que el cacique en cuestión se enfrentó en las cercanías de lo que hoy es Orotina, llamado Andrés Garabito. Pasar a la historia -¡y a la geografía!- con el nombre de tu enemigo, es sin duda una calamidad, y lo más curioso en este caso es que ambos -el español y el indígena- comparten el mismo irónico destino. ¿Se habrán reconciliado acaso allá en la eternidad?