miércoles, junio 17, 2015

DINOSAURIOS Y PÁJAROS

¿Obedeciendo a qué impulso
se convirtieron tan torpes reptares
en estos vuelos,
y los ásperos chillidos
en dulces cantos?

¿Latía en la memoria  de aquellas células
el obstinado afán de ser lo opuesto?

(Anverso y reverso, mariposa y gusano,
fijación por palpar las dos orillas lejanas
aunque  entre ellas se abra el abismo
de una extinción...)

¿Viaja el futuro en nuestros cuerpos?

¿Llamamos espíritu a eso?




Junio, 2015

martes, marzo 24, 2015

LA OBSESIÓN DEL ASCO - Francisco Rodríguez


Dentro del ámbito ensayo  costarricense, restringido desde hace décadas a las investigaciones de talante académico, resulta un acontecimiento feliz la publicación de un nuevo libro de aforismos de Francisco Rodríguez.  “La obsesión del asco” es el título de esta, su sexta entrega en el género. Reúne aquí su producción de entre los años 2002 y 2007. El pensamiento profundo, inconformista y provocador de este autor josefino  nacido en 1956  y afincado desde hace más de dos décadas en Ciudad Quesada, asoma aquí a su madurez. Rodríguez retoma en este libro muchos de los temas que lo han obsesionado a lo largo de su vida y a los que se mantiene fiel desde sus primeras publicaciones: la muerte, el cuerpo, la enfermedad, Dios, el poder, el crimen, la convivencia social, el mal, la escritura misma, entre otros. Además, continúa su diálogo íntimo con numerosos autores antiguos, modernos y contemporáneos de distintas disciplinas, en particular la filosofía y la sociología (disciplina esta última en la que Rodríguez se formó): Nietzsche, Spinoza y Foucault son algunos de los más frecuentados en esta ocasión. A veces  los glosa, a veces los rebate y otras se sirve de ellos como trampolines para aventurar sus propias dudas y pensamientos. Destaco esto para anotar que, si bien Rodríguez desdeña la rígida (y a menudo aburrida) legalidad académica, es un lector voraz y un conocedor a fondo del pensamiento occidental. No es un advenedizo que balbucee ocurrencias creyendo descubrir el agua tibia. En las 135 páginas del libro encontraremos, además de reflexiones propias y glosas a los pensadores que acompañan al autor en su melancólica y solitaria trayectoria, anotaciones y apuntes de otra índole, desde el comentario irónico de las conductas propias y ajenas, al apunte psicológico, a la provocación y el terrorismo intelectual… En la tradición de Cioran, Rivarol y de otros aforistas, Rodríguez es además un estilista, un escritor obsesionado por la precisión y la belleza de la palabra de la que se sirve. 

Pocas veces será tan justo afirmar que estamos ante un libro visceral. “Hay una inteligencia cerebral como existe una inteligencia visceral o salival. La inteligencia circula en la sangre como la inmensidad parpadeante en la telaraña eléctrica del Cosmos. El cuerpo destella y nada en inteligencia, como los cetáceos se mecen en el vaivén tranquilo del mar…” (p. 30)

Ya la palabra “asco” que relampaguea en el título alude a lo corpóreo y, si abrimos las páginas del libro y auscultamos sus epígrafes, encontraremos una confirmación: todos, o casi todos, hacen referencia al cuerpo, a la enfermedad y a la muerte…

Aunque el autor se reconoce como un escéptico sin mayores esperanzas respecto al ser humano y a nuestro cometido en este mundo (¿acaso existe otro?), a menudo asoma un afán, incluso desesperado, por encontrar respuestas a las perennes preguntas de los niños y de la Filosofía: ¿quiénes somos? ¿por qué y para qué estamos aquí? Con frecuencia lo veremos lanzar rabiosos puñetazos e invectivas al fantasma de Dios –el Dios del monoteísmo judeocristiano-, y en no pocas ocasiones estas nos dejarán la impresión de ser los airados reclamos de un niño abandonado por sus padres al anochecer en una estación del tren…

Los más de quinientos aforismos reunidos  en la obra no están divididos en secciones que orienten a los lectores de los temas que el autor abordará, y aparecen simplemente numerados, algunos con un breve encabezado en mayúsculas a manera de título. A pesar de ello, quienes transiten de principio a fin por las páginas de este magnífico libro, advertirán que, más allá de las contradicciones, del aparente caos o arbitrariedad, existe una sutil ilación, un delicado argumento que organiza y estructura el pensamiento… Quizás sea esto una suerte de metáfora, un comentario lacónico del viaje espiritual del  autor, que nos revela de esta forma que su intensa búsqueda existencial  asoma a puerto, encuentra  por fin respuestas… La “gigantesca discordia resplandeciente” que, en palabras de Quevedo, es el Universo, no es Caos, aunque la contradicción y las violencias cataclísmicas le sean inherentes. “La verdad”, nos dice Rodríguez, “sería el estado de reposada fortaleza (e integridad) espiritual ante la presencia de la muerte. Es aceptar transformar el hecho de morir en un fenómeno más de la realidad cósmica, de cuya vastedad somos un asombrado espejo.” (p. 119)

Desde luego, no coincido siempre con Francisco. ¿Cómo podría ser de otra manera? Este es un libro personal, que da cuenta de un itinerario espiritual, de la búsqueda de una respuesta más allá de lo puramente intelectual --una respuesta vital, existencial--, a las  preguntas de siempre.  La obra de Francisco Rodríguez es uno de los secretos mejor guardados en nuestra aldea, y sus selectos y entusiastas lectores nos debatimos entre el deseo egoísta de mantenerlo en esta condición que nos hace sentir privilegiados, o compartir con otros el revulsivo fecundo de su pensamiento.

 

 

lunes, febrero 09, 2015

EL POZO



Me asomé a un pozo
Y no supe si era oscuro
o luminoso
No supe si lo que miré en el fondo
era mi reflejo, o si yo era
apenas el reflejo  
de Otro que asomaba lejos.


9 de febrero, 2015

lunes, febrero 02, 2015

Punto ciego

Tal y como existe un punto ciego a la mirada, la muerte se sitúa en un "punto ciego" para la conciencia. La muerte de los otros llega a nuestra conciencia como cualquier dato de los sentidos, pero no le ofrece a ella dato alguno acerca de su propia finitud.  Sin duda, parte del horror que nos infunde la muerte deriva del supuesto absurdo de que la conciencia registrará su extinción y perdurará de alguna forma a ella (¡tan inconcebible nos resulta la extinción!) pero, como han dicho los epicúreos de la antiguedad a hoy, "cuando tú existes, ella no está; cuando ella está, tú no existes..." 

viernes, enero 30, 2015

DOS

No hay mayor soledad que la ignorancia.

            ----o----

El cosmos obra en mí.

jueves, enero 22, 2015

SENTIDO Y SIGNIFICADO

El del significado es un fenómeno cognitivo; el del sentido, un fenómeno vivencial, que interpela a la totalidad de uno mismo, a la totalidad del ser. La creación de sentido consiste en vivir (actuar) de acuerdo con el significado que uno da a las situaciones, a los seres y a las cosas...

lunes, enero 19, 2015

Frente a la melancolía por lo que muere, la alegría por lo que nace...

viernes, enero 02, 2015

GUITARRA

Metal
            madera
                            y piel

Tres reinos de la naturaleza 

y una  
         sola

                vibración

domingo, noviembre 09, 2014

TIEMPO

En el oscuro pozo de la noche,

¿es espuma o son estrellas
lo que brilla?

martes, septiembre 30, 2014

¿Cuánto dura un instante?


Una vida es un conjunto de experiencias, la suma de ellas constituye lo que al cabo llamaremos “mi vida”. Desde luego, esta solo es una perspectiva, una forma de considerar el asunto, otras existen… Nadie puede dar cuenta de su vida (menos aún de la vida de otros), pues el espesor del tiempo, su densidad, resultan ilimitados. ¿Cuánto  dura un instante?  ¿Cuál es el alcance de una experiencia?
No obstante, sabemos que los instantes pasan y que las experiencias se suceden. Tal y como descubrió respecto del espacio Zenón de Elea, un instante puede descomponerse hasta el infinito. Fue así como el memorioso Funes nos  reveló que el relato de una vida tomaría al menos tanto tiempo como vivirla. Y agregaría yo: y aun así quedaría incompleto, pues restaría el relato de la experiencia de morir, el punto final del capítulo o de la novela –sobre el asunto existen opiniones encontradas–.
Por ello comparto la perspectiva de Víctor Frankl y otros pensadores que han puesto de manifiesto que el asunto medular de la existencia humana, es el significado o el sentido que damos a lo que vivimos. No obstante, con ello el asunto se complica pues, con la idea de “significado”, introducimos también la de alguien, un sujeto, que ordena, valora, discrimina e interpreta las experiencias. Mas como anotara Schopenhauer hace más de un siglo, cuando la palabra “hombre” todavía significaba “ser humano”, “un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere”. O, parafraseando a Lacan, ¿cómo afirmar “yo quiero” si yo mismo soy efecto o consecuencia del deseo de otros, no solo en el sentido literal (el linaje, la genealogía), sino también, en sentido amplio, producto y efecto de mi época, de mi tiempo histórico? Así resulta que, en tanto sujeto de mi deseo y de mi voluntad, yo no soy yo.
Sea como sea (aún por la ilusión de ser sujetos), afirmamos constantemente: “yo quiero” y  también “no quiero”, “sí” y “no”, las dos palabras más importantes de cuantas existen, como nos enseña Nietzsche en su Zarathustra.
Acaso sería más justo decir, como lo hicieron los filósofos existencialistas a mediados del siglo pasado, que somos un proyecto, un constante hacernos: más que sujetos acabados, somos un camino, una dirección… Puede que seamos efecto del deseo de otros, pero en algún momento, o progresivamente, aceptamos vivir, y con ello el desafío de hacer algo con esto que somos… Eso que poco a poco se afirma y emerge, que se manifiesta ante los otros mediante actos y palabras, y ante nosotros mismos, además, como sentimientos y  pensamientos, eso es lo que somos
Sin embargo, existe una parcela enorme de nuestra experiencia de la que nunca nos constituimos en sujetos, de la que jamás diremos “yo soy eso”, no porque no hayamos elegido esas experiencias (siempre es posible elegir la forma como interpretamos, el sentido que damos, a aquello se nos impone), sino más bien porque algo, alguien, ¿qué?, ¿nosotros mismos?, decide que eso no es relevante y lo excluye de la historia, del relato y de la experiencia significativa: sueños, temores inconfesables, actos reflejos y fallidos y el largo etcétera que Freud y sus amigos han estudiado durante más de un siglo…
A ello debemos agregar todas las experiencias que ignoramos o excluimos porque no logramos interpretarlas de manera satisfactoria. Nuestra capacidad de conceder valor y sentido a lo que vivimos depende, en buena medida, de la existencia de un marco (conceptual y valorativo) que nos permita interpretarlo. Tal es una función de las religiones, los mitos, los sistemas de creencias y de pensamiento, incluyendo el “sentido común” y el pensamiento científico. 
De la misma forma en que solo un pequeño porcentaje del ADN de los genes contiene información relevante para la reproducción, se diría que más del ochenta por ciento de nuestras experiencias son, o al menos parecen, inútiles, en este “ser haciéndonos” que es nuestra historia, la historia de quienes decimos ser.
¿Cómo explorar esa zona constituida por experiencias que hemos descartado por razones diversas, no siempre las mismas? Un relato de las experiencias relegadas por el sujeto, excluidas del sentido, ¿cómo hacerlo? O también: acercarse a la experiencia propia como si fuera de otro, ¿es posible esto?
Cualquier tentativa de entender lo que somos ha de contemplar las dos dimensiones: la que está a la luz, por decirlo de alguna forma, y la de todo lo que hemos descartado porque desquicia nuestra idea de lo que somos, porque no logramos comprenderlo o porque, por algún otro motivo, no tiene cabida en el relato que hemos construido acerca de nosotros mismos. 



martes, agosto 05, 2014

PÁJARO Y TORO

Toro alado. Origami de Daniel Naranjo

Entre un pájaro espantapájaros y un toro suicida se teje el dolor de mis quebrantos. El toro no soporta la belleza del pájaro, pues lo hace sentir monstruoso hasta el suicidio; el pájaro está escindido entre el deseo de plenitud y una oscura idea del deber que lo ata, y es así como siendo pájaro, es también espantapájaros.
            Pero yo soy el toro, soy el pájaro y el espantapájaros.
            Soy toro, búfalo y bisonte: La energía de la tierra me atraviesa y, como el gran toro que pintó Picasso en el Guernica, tengo el culo abierto y mi agujero expuesto, pero también mi verga poderosa y buena, pura como la tierra y como el viento. Soy el toro por siempre enamorado de la luna. Junto al río rasgo la arena hasta estampar mi huella. Casi naranjas mis ojos, el vaho de mi aliento brilla en la noche de búhos y estrellas, mientras cometas chisporrotean por el cielo.
            Y soy el pájaro partido en dos, escindido entre el deseo de belleza, plenitud,  libertad y goce, y la condena que me ata a la muerte del deseo. Preso de espaldas a la dicha, hermano de mi enemigo, condenado por la antigua bula que sentencia: “¡Jamás serás mío!”
            Hoy pájaro rompo mi cadena y mi condena, la maciza torre se desploma hecha añicos. Libre por fin el toro vuelo hacia el pájaro y juntos avanzamos hacia la enredadera de frutos y dorados caminos.
Pájaro y toro por fin unidos.
(1997)


lunes, agosto 04, 2014

CUERPO Y TEXTO

Las palabras que leemos son apenas  la superficie exterior de un texto, la piel  que lo contiene y envuelve. Bajo ellas está el  esqueleto que lo organiza y estructura. Y entre ambos  los personajes, las acciones y las situaciones narrativas, es decir, el sistema nervioso, los músculos y los órganos que le dan vida.

lunes, julio 28, 2014

RESPIRACIÓN ARTIFICIAL

Hacía años le traía ganas a esta novela de Piglia. El libro está recomendado por una reputación bien cimentada, más de tres décadas después de haber visto la luz (1980), y no por la evanescente espuma de las listas de ventas. Días atrás encontré un buen ejemplar (Anagrama, 2001) en los puestos de libros usados de la calle de la Condesa, en el D.F.., y sin pensarlo mucho me hice con él.
“¿Hay una historia?” Es la pregunta que abre el libro. Y, en seguida, uno de los personajes/narradores responde: “Si hay una historia empieza hace tres años…” Todo el relato será, en cierta forma, una búsqueda de esa historia o, mejor dicho, una búsqueda de los límites de la historia, de aquello que la cierre o la defina, pero estos límites se escapan sin cesar, pues la historia se abre siempre a una dimensión nueva, transmutando lo que suponíamos era el objeto del relato en algo distinto. Por ello me parece que la mejor aproximación a la idea de este novela (o quizás valga decir, a su estructura), es la de una fuga, en el sentido musical del término. Al final de cuentas, cuando el libro se cierra, cuando la respuesta a la pregunta inicial parece llegar, la pregunta ya es otra, la historia es otra, aunque no sepamos exactamente cuál.
Respiración artificial es un libro que nunca deja de hacerse, que mientras leemos parece siempre en formación, lo que constituye un desafío y un placer para ciertos lectores, entre los que desde ya me cuento. Cierto: se respira a veces un exceso de autoconciencia literaria, como lo pone de manifiesto la extensa y provocadora discusión sobre la literatura argentina con que inicia la segunda parte del libro, y por momentos asoma también la sensación incómoda de que el autor pretende demostrar a toda costa que es muy listo (que es más listo que nosotros). ¿Pero qué vamos a hacerle? Piglia es muy listo, es más listo que nosotros, no hay duda de ello, como lo prueban las no menos lúcidas ni menos provocadoras disquisiciones sobre el fracaso, la filosofía y otros tópicos que pueblan las páginas de esa segunda parte titulada, de manera a un tiempo provocadora y sugerente, Descartes. No menos sugerente es su juego con la idea de un encuentro de Hitler y Kafka en Praga, 1910, y su impacto para la literatura del escritor, aunque desde luego también aquí los límites e interacciones entre el discurso de la ficción y la supuesta verdad histórica constituyen el punto central de su abordaje: ¿cuál brinda "respiración artificial" y cuál la recibe?
Después de lo dicho, alguien podría, legítimamente, preguntar: ¿Pero más allá de lo formal, de lo literario, cuál es el asunto de este libro, de qué quiere hablarnos? La respuesta ha de apuntar,  necesariamente, a la construcción del relato o, con mayor precisión, de la Historia como relato. ¿Cómo se construye el relato de la historia y, más precisamente, el relato de la historia nacional? Traición, exilio, utopía, son palabras recurrentes en boca de los diversos relatores/escritores/corresponsales con cuyas voces se construye el texto. ¿Cuál es la distancia que separa a un héroe de un traidor? Un silencio. Una palabra. Puesto que el relato de la historia está construido con silencios vergonzantes o malintencionados y con palabras alucinadas o interesadas, es preciso sospechar, desconfíar. ¿Pero llegamos algún día a conocer "lo real"? Y en ese caso, ¿es posible dar cuenta de ello y cómo hacerlo?
Aquí se hace inevitable recordar que el libro fue publicado por primera vez durante los años de la dictadura militar en la Argentina,  lo que le confiere nuevos sentidos y convierte su relativo (o aparente) carácter críptico, en una insinuación de resistencia política, como ocurre con tantas obras aparecidas en el ambiente sofocante de regímenes opresivos.
Pero si Respiración artificial no fuera entretenido -más aún, si no fuera divertido-, sería un buen libro, un libro valiente para algunos, oportuno para otros, pero no sería genial. Pero además de inteligente, inquietante y provocador, es también divertido, y por ello me parece genial. 

jueves, julio 24, 2014

EL YO

La cola cercenada
de una lagartija
sabe que no
es

nada más furiosamente reivindicativo
que lo que sospecha de su falsedad

nada teme más
a la verdad
que la mentira


                                                               diciembre 2011

jueves, julio 17, 2014

TAMBIÉN LA MUERTE ACABA

            1
(En el cementerio)

Aquellos que en su día
me lloraron

Ya fueron olvidados

Nuestros huesos se funden

Pero en el rostro del extraño
que asoma

reconozco un gesto
y respiro

Somos los mismos


           2
Todos los muertos
viven en mí

He vivido
todas las muertes

Somos los mismos


         3
El mar

Donde se gesta todo
Y donde todo acaba

Aquí los ríos
rinden sus aguas
y se extinguen

Pero incesantes olas
ganan forma
estallan

y en lo que desaparecen

despuntan otras


          4
¿Y no es la doble hélice
del ácido desoxirribonucleico
otro tótem
para honrar a los ancestros?


                                  (México, DF, San José, Costa Rica, julio 2014)

viernes, junio 06, 2014

Lo viejo da lugar a lo nuevo

“Lo viejo da lugar a lo nuevo”, es una ley. Pero lo nuevo se gesta e irrumpe en todo cuanto existe, en todo lo que acontece, incluyendo lo viejo. La renovación no cesa y no conoce límites. Incluso la muerte es una renovación, un irrumpir de lo nuevo. La única muerte verdadera es la fosilización
.

miércoles, junio 04, 2014

MADRE E HIJA

Madre,

Estos son mis despojos
que pongo aquí a tus pies
como un cumplido homenaje
de mi odio.

Como ves
la devastación fue completa
y de la lozana niña que pariste
nada queda.

Ya soy casi una vieja.

Solo espero que
tu senilidad no impida  
que valores mi obra y
reconozcas mi triunfo.

¿O aún en tu avanzada senectud insistirás
en simular tu insidioso amor de madre
el abrazo del que huí espantada
y al que ahora
vuelvo derrotada?


Junio, 2014