Fuente de nuestros desvelos y luz de nuestras esperanzas, el cambio nos horroriza y nos fascina por igual: lo deseamos, lo buscamos, lo maldecimos, lo impugnamos, lo negamos, lo anhelamos y nos resistimos a él… Hacemos todo esto y mil cosas más ‒canciones, poemas, doctrinas políticas y religiosas, tratados legales y filosóficos, obras de teatro, medicinas y cosméticos, etc‒, menos la única cosa sensata que podemos hacer: aceptarlo y asumir que es la ley que rige nuestro mundo y en nosotros también.
Una bitácora del día a día, mes a mes, año a año, con textos incómodos o inconexos, de esos que no encuentran cabida en otro sitio, hasta que la muerte u otro bicho o alimaña se aparezca o nos separe... perecgeorges@gmail.com
domingo, agosto 11, 2024
martes, agosto 06, 2024
PALABRAS PARA UNA MORTAJA
La brisa acarició mi cara
y el cielo inflamó mis pulmones;
El sol dilató mis poros
y la acidez y la dulzura de la tierra
me estremecieron;
Mi piel se erizó de gozo
con la caricia del agua;
Conocí el amanecer del abrazo
y la tristeza del crepúsculo;
la liviandad de la risa
y la pesadumbre del llanto.
Descifré el canto de las aves
y le hice coro a las cascadas.
Acompañé en su vuelo a la luna
y en sueños
me asomé al misterio;
El amor trastornó mis días
Y en los ojos del hijo
me abismé
en el espejismo del tiempo.
He vivido
y la belleza seguirá
cuando me haya ido.
Ese consuelo me llevo.