martes, abril 24, 2012

PEREGRINACIONES

En los últimos meses, he asistido en calidad de observador a dos curiosas peregrinaciones. La primera, en el museo Thysen-Bornemiza de Madrid, era una retrospectiva-homenaje al pintor español Antonio López (1936); la segunda, en el Neuer Natinonalgalerie de Berlin, una retrospectiva similar del alemán Gerhard Richter (1932). 
La Gran Vía, de Antonio López


Como es sabido, el arte contemporáneo se convirtió desde hace tiempo en tema de iniciados. Sus claves de interpretación son patrimonio de un cerrado círculo al que pocos logran acceder... Con frecuencia las obras glosan, ironizan, recrean, polemizan, comentan o antogonizan con el trabajo de otros artistas, de modo que para entenderlas es preciso estar familiarizado con una breve pero abigarrada "tradición" cuya característica fundamental es, precisamente, la ruptura constante.

Una obra de Gerhard Richter

No obstante ello, las dos exhibiciones eran auténticos eventos multitudinarios, con largas colas de gente deseosa de pagar un monto nada desdeñable para entrar.

Como sabemos, el consumo frecuente de arte es  distintivo de ciertos círculos sociales; se lo considera una seña de identidad, signo de pertenencia y distinción. Pero la indumentaria, la fisonomía y los gestos de quienes abarrotan esas salas, revelan que ahí ocurre otra cosa, que estamos ante un grupo socialmente diverso.

Observo de nuevo a la multitud que se pasea entre los cuadros; la mayoría ni siquiera consigue disimular su expresión de desconcierto, y comparten comentarios que revelan su estupor, el abismo al parecer insalvable que se abre entre las obras y quienes las miran... La expresión de cierta gente revela un honesto deseo de entender en qué radica, a qué se debe la supuesta genialidad de estos artistas, la belleza o el interés de esos cuadros; otros lucen -más todavía, hacen ostentación- de una mueca burlona, como queriendo poner de manifiesto que ellos son más listos y el artista no ha logrado embaucarlos...

Independientemente de sus (indudables, encomiables) méritos como pintores, ambos artistas han sido ensalzados por la prensa y los medios de comunicación de sus respectivos países como pintores excéntricos, rupturistas y originales, que han logrado éxitos y reconocimiento en el extranjero, y en el cenagoso infierno de los creadores, su leyenda se halla no el cuarto y concurridísimo círculo del ostracismo, sino en el séptimo y más reducido de una relativa popularidad mediática.

Otra obra de Richter

¿Qué es lo que me hace sospechar que el motivo principal de semejante acogida, el multitudinario interés que concitan sus obras, se origina en el éxito internacional -verdadero o ficticio- que estos artistas han obtenido? Algo que no logro precisar me sugiere que el ritual al que asisto tiene un velado sustrato nacionalista, y que muchos de los que han venido, lo hacen como una forma de reconocimiento a uno de los suyos (a uno de los nuestros) que triunfó o ha sido reconocido en el exterior...


...y otra de López...



jueves, abril 19, 2012

El Quijote y el género negro

¿Con qué fantasearía Alonso Quijano si viviese hoy? ¿Cuál sería su delirio? ¿Cuál es el equivalente contemporáneo a la intoxicación de novelas de caballería que sufre el personaje de Cervantes? De vivir hoy,  Alonso Quijano sería sin duda adicto a las teleseries enlatadas donde hallamos un pálido destello de heroísmo... Aquellas en que los héroes son médicos, o bien las otras en que son detectives o policías. El boom de novelas policiales al que asistimos en los últimos años, es desde luego una invitación a parodiar el género, y acaso haya autores que lo han hecho. Personalmente, me gustaría escribir una novela negra en clave paródica cuyo personaje central se llamase Alonso Quijano, un detective adicto a la lectura de El Quijote.

lunes, abril 16, 2012

amplitud de la abstracción

La polaridad figuración/abstracción es apenas una de las claves para acercarse al arte contemporáneo, pero sin duda es insuficiente... Dentro de la abstracción -como dentro de la figuración- existen corrientes y tendencias divergentes e inclusive opuestas... Piénsese, por ejemplo, en el abismo que separa la explosividad emocional de la pintura "gestual" y el expresionismo abstractode un De Kooning, del rigor intelectual y la contención emocional de las obras de Rothko o de Tapies... En el primer caso podríamos hablar de una suerte de disolución del sujeto en lo informe, en lo pulsional; en el segundo, de la tentativa de comunicar conceptos abstractos mediante formas y colores.

domingo, abril 15, 2012

BERLÍN, DOS APUNTES

1) De las grandes capitales europeas, Berlín es quizás la única que carece de una leyenda que la magnifique, poetice y ensalce. Sin duda esto se debe a la guerra, a la destrucción de la guerra, pues hasta nosotros llegan todavía los remotos ecos del Berlín de los años 30 del siglo pasado... Más entre aquella ciudad y la de nuestra época se abre un abismo de fuego. Una de las cosas interesantes de Berlín hoy, es precisamente que se encuentra en el trance de reinventar (o reconstruir) su propia leyenda... 

2) Sobre el antiguo Berlín --por momentos reconocible en el trazado insensato de callejuelas impredecibles, caóticas-- hubo de levantarse una ciudad uniformemente moderna. Esto produce en el visitante un efecto extraño, pues de alguna forma percibimos la discordancia entre en el trazado urbano y los edificios que lo pueblan.

lunes, abril 09, 2012

SECRETOS INÚTILES


(Reseña del libro "Secretos inútiles", de Mirko Lauer. Editorial Periférica, 2011)

En poco más de cien páginas, Mirko Lauer (1947) nos entrega aquí un relato complejo y fascinante: en el otoño de 1988, un joven estudiante de literatura llamado Mirko Lauer está concluyendo su tesis sobre la fallecida escritora anglo-peruana Miranda Archinbaud. Como parte de su investigación, se traslada a San Francisco, California, con el fin de entrevistar a Clayton Archimbaud, octogenario sobrino de la escritora. Las incidencias de la entrevista constituyen el grueso del relato, que se realiza en el curso de una sola noche y en lengua inglesa; en ella, el sobrino revelará a Lauer-estudiante recuerdos e impresiones de la niñez compartida con su tía en el seno de una familia de latifundistas ingleses poseedora de inmensas plantaciones de caña de azúcar junto al puerto de Cerro Azul. La entrevista está reconstruida a posteriori por Lauer-narrador, quien por tanto se constituye además en traductor y, adicionalmente, intercala en su reconstrucción algunos recuerdos personales atinentes. La conversación es tortuosa y está marcada por la antipatía que surge de inmediato entre entrevistador y entrevistado, y por el abundante consumo de alcohol. Apenas al inicio nos enteramos de que sobrino y tía eran coetáneos y que durante sus años de adolescencia y juventud mantuvieron un romance que desembocaría en una suerte de matrimonio bufo; más adelante nos enteramos también de que son, sin embargo, antagónicos en un punto: mientras el sobrino desprecia y despreció siempre el Perú (“esa conspiración de una complicidad idiota y mutuamente destructiva entre las personas”), la tía se sintió poderosamente atraída por él; mientras Clayton se marcha de Perú tan pronto puede para no volver, la tía permanecerá ahí el resto de su vida, tratando por todos los medios -señaladamente su desenfrenada vida sexual con peruanos de todas las condiciones- de encontrar su sitio en esa sociedad. En la época en que tía y sobrino se separaran, ella descubrirá también su vocación literaria, que la llevará en las décadas siguientes a escribir varios libros de los que solo se nos informa que el Perú y lo peruano son siempre tema principal. La reconstrucción de la entrevista que realiza Lauer-narrador pretende ser exhaustiva y en ella surgen numerosos detalles que podrían parecer irrelevantes. Asimismo, durante la conversación Archimbaud revelará el asesinato de un viejo criado de la familia de origen chino, episodio determinante en el fin del romance y la separación del sobrino y la tía.

Que resulte imposible consignar el argumento en pocas líneas, dice ya algo de su complejidad. Lo más fascinante, sin embargo, es la riqueza de posibilidades interpretativas que ofrece el texto.

En mi lectura, bajo el tenue ropaje del género negro (investigación, entrevista, asesinato, etcétera), la novela ofrece una imagen intensa y desgarrada de la condición colonial y del sentimiento de extranjeridad asociado a ella. La vida de la familia Archimbaud -incluyendo a la tía y el sobrino- está determinada por su condición de extranjeros en una situación que solo puede calificarse como neo-colonial. Las opciones vitales que asumen una y otro en relación con ello, constituyen el poderoso pero elusivo asunto central. “No voy a hablar de mis hijos, sólo de mí, una mujer a la que el Perú convirtió en una mueca colonial, contra mi mejor voluntad”, escribiría después Miranda a su sobrino. “Dichoso tú que comprendiste esto temprano en la vida, Clay, y que puedes vivir con el implícito rechazo del Perú a cuestas.” Se trata al mismo tiempo de un paraíso perdido y de un infierno recobrado.

El que la entrevista se realice en otro país (Estados Unidos) y en una lengua que obliga a Lauer a convertirse en traductor, funciona como un eficiente motivo complementario. Miranda, Clayton y el mismo Lauer, los tres personajes del libro, resultan en definitiva trasvestidos: ella como escritora “peruana” en búsqueda desesperada de pertenencia y legitimidad; su sobrino, de una manera patética que no conviene revelar acá, y Lauer en su condición de obligado traductor de la entrevista. Asimismo parece relevante que Lauer tenga orígenes extranjeros (nació en la antigua Checoslovaquia) y que se presente en este libro en calidad de personaje-narrador.

Otras lecturas acaso enfatizarían el tema de la incertidumbre y la participación del sujeto en la construcción de la realidad-relato, poniendo a dialogar el libro con temas de la física subatómica y el campo de la teoría cuántica. “Es usted un periodista despreciable y conmovedor. Sí, me imagino que alguien como usted necesita una, y solo una, versión de las cosas, y, además, que la versión no cambie.”

El tema de la memoria permea también las páginas del libro. Entre otras cosas, me resulta especialmente atractiva la irrupción constante de lo irrelevante y lo nimio, ya que en efecto no somos dueños de elegir nuestros recuerdos, y en el teatro de la memoria conviven, indiferenciados, el oro y la escoria, con la particularidad de que lo que hoy consideramos escoria puede devenir inesperadamente en oro, y viceversa.

Todo esto y más lo hace Lauer con elegancia, inteligencia y, por momentos, también con humor. No creo ser el único lector a quien esta lectura deja satisfecho y agradecido.

sábado, marzo 10, 2012

OTRA DE MUÑOZ MOLINA

"Contar historias y escucharlas no es un lujo intelectual al que se entreguen unas cuantas personas con poco sentido práctico: es una fatalidad de la especie. Desde que empieza a tener un cierto dominio del idioma un niño no para de preguntar y de aventurar y de exigir que le cuenten y de marearle la cabeza con relatos a quien se le acerca. (...) El yo no es una figura sólida y estable sino un relato en marcha que la mente está contándose siempre a sí misma, una tentativa permanente por otorgar coherencia y continuidad al laberinto simultáneo de las operaciones cerebrales y a la multiplicación alucinante de los estímulos de los sentidos."

Antonio  Muñoz Molina
"Oficio de contar"       

martes, febrero 28, 2012

CITA CITABLE

"Voto de pobreza: utilizar menos palabras que las necesarias.
Voto de obediencia: dejar que las palabras hablen por sí mismas.
Voto de castidad: devolver la virginidad a las palabras."

                                           Felipe Bozo
                                           Poética, 1972

domingo, febrero 26, 2012

ZEN (Los días y sus dones, 1980-2001)


“El bolero como zen centroamericano”  (A. Tossatti).
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Anular el juicio, apegarse a la percepción, enseña el budismo Zen como peldaño inicial hacia el Satori: algo semejante al guerrero impecable de Carlos Castaneda, aunque expresado en términos menos tropicales… Y así uno observa las innumerables coincidencias con un gesto de impotencia, preguntándose de qué sirve observar las innumerables coincidencias…
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Sentarse, como alguna vez se sentara Buda, en espera de que la comprensión se haga, ¿no es algo descabellado y tonto y hermoso? Frente a la vastedad de lo que está en juego (la Comprensión, con empalagosas mayúsculas), ¿algo tan pequeño como sentarse a no pensar? Me parece genial.
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Siempre te estás esperando en otro sitio, y siempre podés llegar a tiempo: aunque no seás vos quien vá ni vos quien va a llegar. Aunque no sea un sitio a donde vas, y aunque no haya tiempo…

NOTA: Terminan aquí las notas reunidas en el cuaderno "Los días y sus dones", publicadas   en orden alfabético en este blog a lo largo de los últimos años.

viernes, febrero 10, 2012

SUITE FRANCESA





Durante las últimas semanas, cada persona a la que comenté que estaba leyendo “Suite Francesa” y conocía el libro, manifestó de inmediato su entusiasmo por la novela. Imagino que quienes no la hayan leído, probablemente habrán leído o escuchado comentarios similares. ¿Para qué escribir sobre un libro acerca de cuya excelencia todo el mundo está de acuerdo? Máxime cuando –como en este caso- Iréne Némirovsky era, hasta hace poco tiempo, una autora poco conocida (aunque, como nos refiere el prólogo de la edición española, en los años treinta del siglo pasado gozara de cierta celebridad en Francia), y está por tanto a salvo de la maldición que pesa sobre otros libros y autores, sobre cuyos méritos resulta imposible disentir sin exponerse al escarnio (Proust, Joyce, Borges, etc...)

Es verdad que, en algunos casos, los comentarios de mis interlocutores se dirigieron casi de inmediato a la trágica circunstancia vital de la autora y a la historia fascinante del manuscrito de la novela, antes que a la obra propiamente dicha. Sin duda ambos extremos son apasionantes, pero nada dicen acerca de la calidad de la novela ni del hechizo que produce en sus lectores.

Me gustaría, por ello, compartir algunas razones de mi fascinación con esta lectura.

Las dos partes de “Suite Francesa”que Iréne Némirovsky alcanzó a escribir antes de ser enviada a Auschwitz, relatan la forma como la población civil de París vivió la invasión alemana en 1940 y, un año después, la tensa convivencia entre el ejército de ocupación y la población civil en una pequeña aldea de la Francia profunda. La primera parte es coral o quizás mejor dicho panorámica, y la autora nos muestra las reacciones de una veintena de personajes de diferentes estratos sociales de la sociedad francesa, en un gran fresco que por momentos alcanza tonos bíblicos (La autora misma parece consciente de ello y, no sin ironía, se refiere a estos episodios como el “éxodo”). La segunda parte es notablemente más íntima y la mirada de la autora se centra en un número más reducido de personajes, de la mayoría de los cuales habíamos tenido noticia en la primera parte del libro.

Aunque desde luego existen, no había leído otra novela que abordara estos episodios, pero en cambio estoy seguro de que ninguna lo hace en el tono y desde la perspectiva que esta. A salvo de cualquier exaltación nacionalista en virtud de su condición de exiliada rusa y de judía, la autora concentra toda su atención y su talento en auscultar las emociones y la condición moral de sus personajes. En una de las notas en que reflexiona sobre esta obra inconclusa (incorporadas convenientemente como apéndice en la edición española), Némirovsky escribe: “¡Dios mío! ¿Qué me hace este país? Ya que me rechaza, considerémoslo fríamente, observémoslo mientras pierde el honor y la vida.” Y eso es precisamente lo que hace. No hay -o al menos no percibo- revanchismo ni afán vindicativo contra ese país que por un lado había acogido a la autora y por el otro se disponía a condenarla -la autora escribe cuando la política de colaboración de la Francia de Vichy ya se cebaba contra los judíos-, sino más bien una lúcida frialdad para examinar y juzgar los sentimientos y las diversas reacciones de la sociedad francesa ante la derrota militar y la humillante ocupación. “De grado o de fuerza, no había más remedio que seguir la política del gobierno. Y además, ¡qué caramba!, aquellos oficiales alemanes eran gente educada. Lo que une o separa a los seres humanos no es el idioma, las leyes, las costumbres ni los principios, sino la manera de coger el cuchillo y el tenedor.” (p. 361)

Es verdad que, lejos de ofrecernos la imagen de una resistencia vibrante y heroica, como sin duda hubiesen preferido muchos lectores franceses, la impresión de conjunto que nos transmite la obra es la de una sociedad rígidamente estratificada, atravesada por tensiones profundas más allá de la circunstancia de la invasión extranjera. Los mitos de la unidad y la solidaridad nacional caen pulverizados y sin duda ahí radica parte su atractivo y de su actualidad.

La narración se torna especialmente brillante cuando se trata de transmitir las complejas negociaciones -a veces intrapsíquicas y a veces interpersonales- que realizan los personajes para reivindicar sus pequeñas o grandes diferencias, es decir, su posición en el espectro de la sociedad francesa. “La mezquindad del piscolabis no sorprendería a la señora Perrin, antes bien, vería en ella una nueva prueba de la prosperidad de los Angellier -porque a mayor riqueza, mayor tacañería-, y reconocería su propia preocupación por el ahorro y esa tendencia al ascetismo que es consustancial a la burguesía francesa y da a sus inconfesables placeres secretos una amargura tonificante.” (p. 334)

Podría decirse que, como quería Foucult, en la novela palpamos el poder que atraviesa y circula por todos los estratos de la sociedad francesa, con la particularidad de que en las circunstancias excepcionales de la ocupación, incluso los más poderosos se ven sometidos al poder de la fuerza militar extranjera. “Cuando hablaba en alemán -sobre todo en aquel tono de mando-, su voz adquiría una sonoridad vibrante y metálica que producía a los oídos de Lucile un placer similar a un beso dado con rabia y acabado en mordisco.” (p. 340)

El humor, la ironía, el asombro y la compasión son algunas de las lentes de las que la autora se sirve para asomarse al mundo de sus personajes, y bien considerado, lo que revelan estas páginas es mucho más profundo que las reacciones francesas ante la derrota y la ocupación, pues el pánico, la vergüenza, la confusión, el orgullo herido, la decepción y la mezquindad, el altruismo y la fatuidad, entre muchas otras, son reacciones esencialmente humanas y todos nos reconocemos en ellas. Observadora igualmente delicada y sensible del entorno natural -paisaje, cielo, nubes, viento, árboles, flores, luna, estrellas- y del social, no le interesa y no entra en ningún tipo de consideración de orden histórico, ideológico ni político.

Sin duda “Suite Francesa” debe mucho a la gran novela del siglo XIX -su mirada totalizadora, su afán de conjugar en un mismo relato el gran plano social y el primer plano íntimo, y ante todo, su respetuoso apego al paradigma realista, más acá de cualquier experimentalismo. En esta oportunidad, me hago eco del refrán anglosajón: “si no está descompuesto, para qué vas a arreglarlo?”

Desde ya, Iréne Némirovsky se suma a mi panteón de diosas tutelares, al lado de Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar, Clarice Linspéctor, María Zambrano, Simone Weil... Y, una vez más, confirmo que el pasado fue el siglo en que las mujeres irrumpieron a la historia, trayendo consigo visiones, percepciones, pesadillas y anhelos postergados y silenciados durante siglos.



domingo, enero 29, 2012

AFRICA EN ESPAÑA


 Durante años, asumí con resignación que en materia de corrupción política los latinoamericanos y los africanos éramos insuperables, pero ahora reconozco que me equivoqué, o al menos ya no estoy tan seguro.
En contra de lo que sugiere el título, esta nota no trata de la antigua presencia beréber en España, ni de cómo Gibraltar ha sido desde siempre una frágil frontera que invita a saltar sobre ella, como lo mostraron hace siglos almorávides y almohades y hoy las tristísimas “pateras” cargadas con migrantes hambrientos.. Ni siquiera la crisis galopante que se abate sobre Europa los ha detenido por completo, aunque desde luego su flujo disminuyó en los últimos tiempos.

Si hablamos aquí de la sombra africana sobre España es más bien para evocar a Idi Amín Dada, Laurent Kabila, el togolés Eyadema, el inefable Bokassa , el incombustible Bongo o los astutos Mubárak y Gadafi, entre otros celebérrimos pillos africanos... Pues como los males nunca llegan solos, de la mano de la crisis del Euro se abatieron sobre la península ibérica innumerables escándalos de corrupción política que involucran a personajes conspicuos de los dos principales partidos políticos, y hasta a algún familiar político del Rey.

Se trata de un colorido ramillete de picardías que, si no hubiera millones de por medio, cabría calificar de tragicómicas, como la del aeropuerto de Castellón, una pequeña ciudad en la comunidad de Valencia. El aeropuerto se construyó a un costo cercano a los 150 millones de euros, y al momento no ha recibido un solo avión ni se prevee que lo haga en el futuro próximo. De la factura, al menos 300 mil euros corresponden a la estatua de 24 metros de altura que se mandó a hacer su promotor, Carlos Fabra, presidente de la diputación local, quien declaró el día de la inauguración:
"Hay quien dice que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones. No han entendido nada. Durante mes y medio cualquier ciudadano que lo desee podrá visitar la terminal o caminar por la pista de aterrizaje, algo que no podrían hacer si fueran a despegar o a aterrizar aviones. Es un aeropuerto para las personas." Ah bueno, ya entendimos, menos mal... Rescindir el contrato con la concesionaría costaría 80 millones, mientras que mantenerlo, aún sin recibir aviones, reprsentará una cuarta parte de ese monto. Por ello, es probable que en el futuro cercano el aeropuerto sin aviones de Castellón se convierta en una atracción turística al estilo de los pueblos fantasmas del oeste norteamericano... Al menos eso aportaría algunos reales a las esfondadas arcas de la comunidad valenciana, hoy en plena bancarrota.  

Otro caso pintoresco, por decir lo menos, es el del exdirector general de trabajo de Andalucía, Francisco Guerrero, que administraba un fondo de más de 647 millones de euros, de los cuales cedió generosamente cientos de miles a su suegra y a otros familiares, así como a varias cónyuges de dirigentes sindicales andaluces. Guerrero no tuvo reparos en disponer alrededor de un millón para que él y su chófer los consumieran en cocaína, alcohol y francachelas, según declaró al juzgado el segundo. Así cualquiera es socialista... Las irregularidades superan los 10 millones de euros.

Los expresidentes de comunidades autónomas de Valencia y Baleares, Francisco Camps y Jaume Matas, respectivamente, ambos del Partido Popular, también encaran sendos procesos penales por corrupción, prevaricato, tráfico de influencias y otras lindezas. El primero comparece en un rocambolesco caso que la prensa suele llamar “el caso de los trajes” o “la trama Gurtel”. Básicamente se lo acusa de favorecer a una red de empresarios corruptos en la concesión de millonarias obras, a cambio de unos cuantos trajes de lujo para su guardarropas y de alguna cosa más. Lo de su colega Matas es similar, aunque el embrollo jurídico se centra en irregularidades en torno a la contratación de un periodista encargado de escribir sus discursos. Más allá de los escándalos de corrupción alrededor de estos conspícuos personajes, bajo su presidencia se impulsaron obras públicas faraónicas, a menudo de dudosa utilidad y a costos extravagantes, en el supuesto de que de esa forma colocarían a sus regiones en el mapa internacional e impulsarían el desarrollo local. Hoy por hoy, Valencia es la región más endeudada de España (¡lo que ya es decir!); el Gobierno Central ha debido acudir en su auxilio para pagar bonos que vencidos, calificados como “bonos basura” por las calificadoras de riesgo.

La joya de la corona -y nunca mejor dicho esto- es el escándalo alrededor de Iñaqui Urdagarin, esposo de la Infanta Cristina y yerno del Rey Don Juan Carlos, formalmente llamado a declarar en relación con la apropiación indebida de varios cientos de miles de euros de las arcas públicas y de notorias irregularidades en sus declaraciones impositivas, valiéndose tanto de empresas como de fundaciones pretendidamente benéficas.

Así las cosas, lo de los expresidentes de Costa Rica parece apenas un juego de niños, la obra de aprendices aplicados y, como siempre, deseosos de emular a sus maestros del mundo desarrollado y rico. Ya lo decía el gran Pedro Navajas: ¡la vida te da sorpresas...!

martes, enero 10, 2012

Vulnerabilidad (Los días y sus dones, 1980-2001)


Hay quienes imponen el terror para conjurar el miedo. El miedo ante la propia vulnerabilidad, ante la propia debilidad, se conjura con la brutalidad, el control y, a veces, con el exterminio del otro.
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Era lo suficientemente fuerte como para no ocultar sus debilidades…
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Lloraba ante la imagen de su propia debilidad.
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Lo único que tengo para entregar es mi indefensión, mi vulnerabilidad…
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Acceder a la intimidad total con otro ser implica exponer los dolores, las cicatrices y las llagas, y atreverse a eso exije valor.
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Cuando veo a una persona intelectualmente brillante o a uno de esos deportistas invencibles, superdotados, me pregunto: ¿dónde está el secreto? ¿En respuesta de qué tanto desplante y maravilla? ¿Para potegerse de qué?
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¿Por qué de pronto estas ganas imposibles de llorar?

martes, diciembre 27, 2011

Vida (Los días y sus dones, 1980-2001)


La vida parece evolucionar en el sentido de una libertad creciente.
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Si la vida es una consecuencia natural (y hasta inevitable, según dicen los biólogos ahora) de la existencia de la materia,  debemos preguntarnos si esta “voluntad de vida” (de autoorganización) inherente a la materia, es manifestación de una Voluntad. En otras palabras: si hay una tendencia natural hacia la vida en el Universo, es este último el que cambia de sentido y de significado, convirtiéndose en el escenario donde coexisten (¿y compiten?) tendencias hacia la integración creciente y hacia la desintegración, quietud o inmovilidad.
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Al menos desde un punto de vista, la vida produce el sonido de una uña cuando rasga el pizarrón: por un lado está el discurrir del tiempo, el tumultuoso avance hacia la disolución; por el otro, el poderoso instinto de permanecer y perpetuarse…
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Si le abrimos el cuerpo a cualquier persona, encontraremos las tripas y los intestinos repletos de mierda, y mil cosas desagradables y oscuras, y más allá, el corazón palpitante afirmándose en su ciega voluntad de vivir. De la misma forma, si le destapamos el psiquismo a cualquiera, encontraremos también tripas y odios y miedos, y cosas gelatinosas y oscuras, pero siempre, un poco más allá, la indeclinable vocación de aferrarse a la vida a cualquier precio, por todos los medios.
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Recordar que la vida es un desafío, una apuesta insensatamente hermosa contra la voracidad de lo inerte.
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Somos polvo estelar. Nuestros átomos están aquí desde el inicio. No olvidarlo jamás. Y las leyes del Universo operan en nosotros como en todo lo demás.
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En el mes de abril, en la zona norte de Costa Rica, soy testigo del espectáculo sobrecogedor que  ofrece la migración de una especie de halcón o gavilán: cientos de miles de ellos vuelan hacia el norte, a gran altura, llenando el cielo durante varios días. Al atardecer descienden sobre las zonas boscosas formando gigantescos remolinos de aves, y en la mañana, cuando el sol calienta, se elevan para continuar su viaje. Ante un fenómeno natural de esta magnitud, siento un curioso alivio al comprender que  nuestros delirios y nuestras cuitas poco cuentan.

domingo, diciembre 18, 2011

CONSENSO Y LITERATURA EN COSTA RICA


A diferencia de otros países de América y el mundo, donde los hombres y mujeres de letras tienen un papel relevante en la escena cultural y en el debate político, esto no ocurre en Costa Rica. A menudo nos preguntamos por qué. 

Salvo en dos breves momentos de nuestra historia -la formación de la república liberal y la formación de la “segunda república”- las relaciones entre el poder político y simbólico y los hombres y mujeres de letras han estado signadas por la desconfianza, la indiferencia y la hostilidad.

En tales momentos de “fundación” de instituciones, algunos escritores y escritoras se convirtieron en  “intelectuales orgánicos” de los movimientos políticos emergentes, como es el caso de  Ricardo Fernández Guardia, Magón y Aquileo Echeverría, vinculados de diferentes formas a la institucionalidad liberal de fines del siglo XIX, o como Alberto Cañas, Samuel Rovinsky y Carmen Naranjo, vinculados orgánicamente a la institucionalidad socialdemócrata emergente a mediados del siglo pasado.

Desde luego, en el devenir de nuestra historia otros hombres y mujeres de letras asumieron actitudes críticas, escépticas o distantes del poder  y la institucionalidad, como es el caso de Joaquín García Monge, Carmen Lyra, Max Jiménez y Yolanda Oreamuno, entre otros acérrimos críticos del régimen liberal, o como aquellos escritores vinculados al Partido Comunista en  el trance de la Guerra Civil del 48 (CALUFA, Fabián Dobles, Adolfo Herrera García, Joaquín Gutiérrez), y muchos otros que irrumpieron en la escena literaria durante el período propiamente socialdemócrata de nuestra historia (hasta los años 80), como José León Sánchez, Alfonso Chase, Virginia Grütter, Jorge Debravo, etcétera. Desde luego, muchos más se mantuvieron indiferentes hacia el acontecer político nacional o asumieron posiciones ambivalentes, acercándose y alejándose de las instancias de poder político y cultural según el momento o sus  intereses personales, y naturalmente la misma tónica se mantiene hasta el día de hoy.

Consenso, literatura e identidad nacional

Por razones históricas, sociales y políticas que no vienen al caso aquí,  el consenso tiene en Costa Rica un papel determinante para la preservación del orden social y, por ello mismo, la tolerancia al disenso es notoriamente baja. Esto se refleja en la escasa polémica y debate públicos y en la existencia secular de “instituciones” culturales como la “serruchada de piso”, como la bautizara Yolanda Oreamuno. El ostracismo conmovedor en el que vivió en Costa Rica Joaquín García Monge es otro ejemplo de ello.

La presión hacia el consenso -casi una “tiranía del consenso”, como la llamé en mi juventud- es pues una nota sobresaliente del régimen de convivencia en nuestro país.

Esta, a mi entender, es la explicación fundamental de la invisibilidad de los hombres y mujeres de letras en la escena cultural y política del país. En cualquier caso, el disenso es mejor tolerado en manifestaciones culturales como las artes plásticas,  la danza o la música -cuyo potencial crítico requiere de mayores elementos para ser interpretado-, que en la literatura, cuyo lenguaje, tejido con conceptos y palabras, resulta por naturaleza más explícito, menos ambiguo.

Sin embargo, por las mismas razones que el potencial crítico de la literatura resulta  amenazador para un régimen de convivencia basado en el consenso, sus posibilidades de convocatoria y de suscitar adhesión resultan también más asequibles que las de otras manifestaciones artístico-culturales.

Ejemplo de lo anterior es la re-lectura  que de las obras de Dobles, Gutiérrez y Fallas realizó la intelectualidad socialdemócrata para ilustrar la tesis de la “democracia rural” como sustrato de la nación costarricense, tal y como lo muestra Carlos Cortés en su novela-ensayo “La gran novela perdida”.

Veneno disolvente y néctar embriagador, la palabra es peligrosa y al mismo tiempo indispensable para crear y socializar imágenes, ideas y sentimientos acerca de quiénes somos, de lo que somos, hemos sido y queremos ser.

En el contexto de la globalización de los mercados y la mundialización de las comunicaciones instantáneas, con el consecuente debilitamiento de lo nacional en los planos simbólico y político, la palabra -las palabras-, las imágenes y los relatos creados por las mujeres y los hombres de letras, adquieren mayor importancia. Para existir en el terreno político, las naciones requieren de un correlato en el plano de la representación simbólica. Careciendo de él, la adhesión y el sentido de pertenencia de los habitantes de una comunidad se debilitan de manera inexorable,  poniendo en entredicho la viabilidad política de la nación.

Así las cosas, las élites políticas y los hombres y mujeres de letras de este país, deberían   replantear sus relaciones. Para ello, aquellas deben renunciar a su temor e intolerancia atávicas al disenso, asumiendo que la palabra crítica y discrepante es un componente indispensable para la construcción de una nueva representación de lo nacional. Se acabaron los tiempos en que la nación se administraba como una finquita patrimonio de unos pocos. Unos y otros debemos perder el miedo a disentir y a expresarlo, apostando porque los lazos de convivencia forjados en el curso de dos siglos de vida independiente, serán más fuertes que cualquier diferencia. Pues ventiladas en el debate público, las diferencias pueden llegar a unirnos más que a separarnos.


viernes, diciembre 16, 2011

HONGOS A LA LUNA LLENA

1/2 kilo de setas
Vino blanco o vino de arroz
Una mujer, preferiblemente con pechos grandes.

Lavar las setas cuidadosamente.
Dejarlas reposar
una noche completa
bajo la luz
de la luna llena.

Invitar a la mujer a beber el vino.
Convidarla a comer las setas.

Hundir el alma en ella.

viernes, diciembre 09, 2011

COINCIDENCIAS

Del poeta costarricense Fernando Luján (1912-1967) supe por primera vez hace pocos años, cuando Víctor Hurtado publicó en el suplemento "Ancora" del diario "La Nación" (Costa Rica) una pequeña selección de sus poemas. Hace un par de meses me encontré en una librería de viejo con un ejemplar de su "Tierra Marinera", libro publicado por primera vez en 1940, que la Editorial Costa Rica reeditó póstumamente el mismo año de la muerte del poeta. 

Ahí encuentro una breve sección titulada "El jardín del niño", que incluye, entre otros, estos poemas:

EL COLIBRÍ

¡El príncipe del jardín!

Por ti se visten las rosas
con su traje carmesí.

Colibrí.

A todas besas y a todas
prometes tu corazón.

Rondaflor.

¡Pero ellas saben que no
te casarás, picaflor!


LOS ZOPILOTES

¡Qué tristes son en invierno,
parados en los tejados,
los zopilotes negros.

¡Lindos se ven en sus vuelos,
cuando están bien encumbrados
por el cielo azul de enero!


EL MARTÍN PESCADOR

Parado en su verde rama
está el martín-péscador.

- ¡Pronto, martín, al agua,
que se asoma un pez de plata
bajo los juncos en flor!

Además de disfrutar y admirar la sencillez de su lenguaje y la belleza de sus imágenes, los traigo a cuento porque hace ya bastantes años -allá por 1997, creo-, escribí también una breve colección de poemas dedicados a los pájaros de Costa Rica, que desde la infancia -cuando cruelmente los mataba- admiro y amo. Aquí van algunos:


ZOPILOTE

      i

Por más que lo intento
no puedo imaginarte polluelo

¡Ay zopilote!

Vos tenés que nacer
ya viejo

      ii

Qué simple es la hermosura
de tu vuelo

Por eso me duele
y no quiero verte

Revolviendo el basurero


EL COLIBRI

Nervioso en el alambre
Se relame
Después de la amapola

¿Tu lengua no es rosada?

Debería


PAJARO BOBO

Qué triste y solitario estás
Calladito
en la rama del cafeto

Nunca te escuché cantar

Pero una de tus plumas basta





miércoles, diciembre 07, 2011

DESMONTO MI BIBLIOTECA

Lo último que desmonto de mi biblioteca es la sección de poesía, los libros de los que más me cuesta desprenderme y, al mismo tiempo, los que frecuento menos regularmente... Parece una contradicción pero cualquier lector de poesía sabe que no es así. La poesía late, no se agota, palpita; uno se asoma, abreva en sus aguas y  cuando regresa el poema es otro, uno también y solo el poema lo sabe, lo revela en comunión secreta. Además, esa delicia de abrir un libro en cualquier página y recibir sin más una cachetada, una caricia, una revelación, una palabra como si siempre hubiera estado ahí, esperando por vos.

FOGATAS

Toros del monte, fieros,
levantan cuernos de fuego.

Por el monte van  los toros
asediados por el viento,
llevan altos cuernos de oro
y sus cuerpos de humo negro.

¡Por el monte, toros fieros,
con sus cuernos de oro y fuego!

                         Fernando Luján, (1912, 1967)
                           De Tierra Marinera (1940)

lunes, noviembre 14, 2011

Viajes (Los días y sus dones, 1980-2001)


Los aeropuertos son un limbo y en ellos todos somos "almas en pena": en tanto que lugares de paso, la identidad personal queda momentáneamente en suspenso, esperando la oportunidad de saltar como un muñeco de resorte tan pronto aparezca un pariente, un coterráneo, un conocido. Sólo quienes trabajan ahí y han integrado estos lugares a su vida, se comportan como personas, sobre todo en el trato que se dispensan entre sí, bastante menos cuando se dirigen a las "sombras" que pasan y con quienes tienen que tratar…
***
El viajero y el suicida se dan cuenta de que lo que queda atrás, seguirá su curso sin ellos.
***
El azul profundo del Mediterráneo en calma; el vibrante, intenso resplandor turquesa que escapaba de las olas, aquél día de mar gruesa.
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Los turistas vienen a las catedrales como a los restos de un gran dinosaurio. Circulan entre las costillas, toman fotos con flash  y desprecian el silencio. Atropellados, vienen y van, tratando de registrar detalles y rincones consignados en las guías. La idea de sentarse a respirar parece no existir para ellos: a lo sumo un descanso, unos minutos de reposo antes de seguir la marcha. Los lugares se visitan, no se habitan (aunque sea unos minutos o unas horas); se conocen pero no se viven.
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Los franceses venden vino, queso y palabras…
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Los franceses traen a la palabra lo que los italianos dicen con las manos.
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Horrible y lacerante certeza de que, de aquí en adelante, España será, como lo es ya, una nostalgia y un dolor encarnado.
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La Habana, con sólo mencionarla, sabe a poema.
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Una de las diferencias más palpables entre Madrid y París, es la presencia de lo que quizás impropiamente llamo “el barroco”. “Lo barroco”, tan determinante en Madrid, está casi ausente de París. El barroco: afirmación sensual y contorsión culpógena; afirmación y negación; contradicción, culpa … París, por su parte, es mucho más sobria y equilibrida; aún en sus delirios imperiales transmite un espíritu de sobriedad y de confianza en la razón.
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Dondequiera que voy encuentro dos ciudades superpuestas. Por un lado  la ciudad “globalizada” de los malls, la tv por cable y la Internet, odiosamente idéntica en todas partes (habitada, también hay que decirlo, por hombres y mujeres semejantes en cualquier país), y junto a ella, pero abandonada y en ruinas, “la otra ciudad”, la ciudad nacional de las clases medias y obreras.
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La dificultad, el desafío, estimulan la creatividad y obligan a que todo sea diferente. Por eso las ciudades fundadas en terrenos poco propicios, como San Francisco o Río de Janeiro, son las más bellas.
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A medio camino entre Macondo y Paris, Buenos Aires es una ciudad maravillosa. Caminando por sus calles, uno comprende  que aquí haya surgido una de las principales escuelas psicoanalíticas. Y es que ser porteño es ser conciente de que se es algo que no se es.
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“Venus” es el nombre de batalla de esa esbelta travestida que cada sábado se maquilla maravillosa, alucinantemente, para venir a exhibirse al boulevard donde nos paseamos los turistas. Ella sabe muy bien en donde está parada, pues constantemente grita: “Don´t take that picture, damn. This is America; nothing is for free.”
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Los indígenas de Panajachel, duchos en el arte de hacerse pasar por idiotas.
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Un poco por mi facha, y otro por las gotas de sangre anglosajona que cargo, me resulta fácil palpar el desprecio y el odio apenas disfrazado que sienten los guatemaltecos por los gringos.
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Guatemala City: en las cercanías del hospital, proliferan, prósperas, las funerarias…
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¡Qué dicha interminable la de Odiseo, que durante diez años viajó de regreso a casa!

viernes, octubre 21, 2011

Una de Pound

"Haré declaraciones que pocas personas se pueden permitir porque pondrían en peligro sus ingresos o su prestigio en sus mundos profesionales, y sólo están al alcance de un escritor por libre. Dada mi libertad, puede que sea un tonto al usarla, pero sería un canalla si no lo hiciera."

Ezra Pound

viernes, septiembre 30, 2011

De "La caída" (Camus)

Tout a fait entre nous, la servitude, souriante de préférance, est donc inévitable. Mais nous ne devons pas le reconnaitre. Celui qui ne peut s´empecher d´avoir des esclaves, ne vaut-il pas mieux quíl les apelle hommes libres? Pour le principe d´abord, et puis pour ne pas les désespérer. On leur doit bien cette compensation, n´est-ce pas? De cette manniére, ils continueront de sourire et nous garderons notre bonne consciencience. Sans quoi, nous serions forcés de revenir sur nous-memes, nous deviendrions fous de douleur, ou meme modestes, tout es a craindre.

Aquí entre nos: la servidumbre, de preferencia sonriente, es inevitable. Pero no debemos admitirlo. A quien tiene esclavos, ¿no le  conviene llamarlos seres libres? Por cuestión de principios, de entrada, pero también para que no desesperen. Les debemos esa deferencia, ¿no es así? De esta forma conservarán su sonrisa y nosotros la buena conciencia, sin la cual nos veríamos obligados a mirarnos  y enloqueceríamos de dolor, o quizás nos volveríamos humildes, algo temible.