domingo, septiembre 11, 2011

Sueños (Los días y sus dones, 1980 - 2001)


Varias cucarachas caen en una telaraña. Con fantástica velocidad, la araña las envuelve y se apresta a devorarlas. Al lado de donde sucede esto, descubro uno, dos, tres, varios hermosísimos escarabajos azules, fosforescentes, y un gran escarabajo “torito” como los de mi infancia. Tomo en mis manos uno de los escarabajos resplandescientes, se lo muestro a alguien que me acompaña dentro de la habitación. Acerco el insecto a la ventana y el viento desprende y trae hacia mí nubecillas de polvo y polen de sus pies. Pienso que me fertilizan. Lo acerco a la ventana y lo dejo ir.
***
Frente a un templo,  me encuentro con una larga hilera de gente que desciende hacia los sótanos. Entre ellos reconozco a mis muertos queridos. Feliz, los saludo y me abrazo con ellos. Alguien  me invita a unirme a la fila, pero le respondo que no puedo hacerlo y así nos despedimos. Me alejo y por fin llego a la fachada del templo. Ingrávido,  me elevo hacia lo alto de una de las torres, hasta colocarme ante una ventanilla. Dentro, del otro lado, está Jesucristo. Me sobrecoge la fuerza y claridad y bondad de ese rostro. Tiene en sus manos, y me lo muestra como quien no quiere la cosa, un viejo libro. El Libro. Con su bella sonrisa, Jesús me pregunta: “¿Qué quieres de mi?”  Y le respondo: “Nada, nada. Pero es maravilloso contemplar un rostro así.”  Enseguida, con gran gozo, me hago consciente mientras duermo.
***
Un toro y un hermoso pájaro se descubren y se miran asombrados. Se acercan lentamente y yo siento la extrañeza, la fascinación que despierta el otro en cada uno de ellos. Entonces el toro saca un revólver y lo apunta contra el ave, pero en lugar de disparar, lo dirige de inmediato contra su propia cabeza y entonces sí dispara y cae fulminado. Quedo paralizado de horror sin poder reaccionar.
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Una mujer angelical extirpa gusanos que se habían enquistado en mis uñas. Estoy a punto de ver mi sombra, o mejor dicho, de descubrir una profunda identidad que iba a revelárseme proyectándose en el sueño como si fuese mi sombra, pero como si recibiera una cachetada, despierto por temor a ver la sombra del diablo.
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Sueño que las aguas negras de una iglesia se desbordan y afloran, fétidas, a la calle. A pocos metros de ahí, en la plaza, se celebra un carnaval.
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Mientras duermo, escucho en mi interior “A Love Supreme” y cada una de las notas del sax masajea suave y placenteramente mi cerebro. Dormido, alcanzo a maravillarme por el hecho de que recuerde cada una de las notas de Coltrane. El solo de sax sube de intensidad y yo me elevo al éxtasis. “Dios”, pienso.
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Sueño que estoy enloqueciendo. Me desdoblo, me veo frente a mi, me tiendo la mano y me paso electricidad durante el apretón. Alguien me dice: “Te veo mal…” Yo le respondo que pase lo que pase, no me droguen con medicamentos. Miro con enorme tristeza unas figuritas artesanales mientras pienso que me gustaría hacer cosas como esas. Todo está permeado de una tristeza sin fin, de un abandono terrible. Veo la rama de un árbol cortada de cuajo. Todo es fragmentario e incoherente, como si yo fuea un condenado a muerte y por ello mismo nada me importara pero todo tuviera mayor relieve.
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Una bruja me pide que me identifique con alguno de los objetos que ha desplegado frente a mí: una cebolla, un frasco, etc. Después de mucho pensarlo, yo lo hago con un plato frágil y vacío.
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Sueño: “Ahora que ha llegado a la mitad de su camino, se siente solo: no puede librarse de sí mismo…”
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Sueño: El policía de adentro  me pone, literalmente, esposas en el cráneo.
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Sueño: los animales utilizados en experimentos crean en venganza un ser terrible, poderoso y malévolo.
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Sueño: “es el amor sembrando primaveras”.
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Aterrorizado, sueño con un inmenso sol negro que permanece oculto a nosotros detrás del sol.
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Sueño: el Buda es como una prostituta: todo el mundo lo detesta pero todo el mundo quiere ser como él.”
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Sueño que no puedo escribir porque vivo en medio de cajas, polvo, sombra. Mientras duermo, pienso: “no eran las ratas invadiendo el espacio de los hombres, sino los hombres invadiendo el espacio de las ratas…”
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“La soledad ya no es opción”. Despierto con estas palabras en mis labios.
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Sueño: la obra está inconclusa. El movimiento es espiral.
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Sueño: un hombre es “virgen” hasta que encuentra a su arquetipo femenino.
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Sueño: “la dignidad de lo humano reside en su voluntad de saber.”
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Sueño: “Un país es su situación actual más sus sueños…”
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Sueño: "El sí-mismo es lo que está en permanente reposo".
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En sueños, un tipo toca el arpa y canta maravillosamente en la entrada de una ciudad terrenal y asombrosa. Me dice que “los objetivos del Ñandarque” son erotizar la realidad y otras cosas insólitas.
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Sueño: un sistema matemático que sólo es válido en algunas regiones del Universo.
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El espacio que habitan los personajes de mis sueños tiene tres dimensiones. Sin embargo, a nuestros ojos esto resulta una incongruencia, una estupidez.
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Sueño: la importancia de los acontecimientos la determinan la cantidad de personas a la que estos afectan y la permanencia en el tiempo de esos efectos.
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Busco espacio para dormir en una casa medio ruinosa. Ahí hay fantasmas, demonios y espíritus que integran una especie de tribunal y me interrogan con dureza, con severidad. Sentencian que la intensidad que pretendo es excesiva.
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Alguien me habla del “centro del mundo” y yo llego por azar a él. En el medio de una pequeña pileta de poca profundidad, hay una fuente de agua, con un respaldar semioculto. Cuando me siento ahí, descubro frente a mi unos hermosísimos bajorrelieves, de belleza casi sobrenatural, que solo son visibles desde ese punto. Representan dragones, serpientes, santos, caminos de ascensión y caída, y en algunos puntos tiene engastadas piedras preciosas. Entonces una descarga de energía sube violentamente por mi cuerpo y me abofetea la cabeza, intensa y placenteramente.
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Sueño: “ni siquiera todo nos parece demasiado: es aquí en donde falla el límite”
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Sueño: “Este tiempo caótico y multitudinario exige de nosotros una inmensa claridad”.
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Sueño: “la paz tiene su guerra…”
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Sueño: "Vas a verter un día los treinta posibles racimos de rocío..."
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Sueño: Federico García Lorca me explica que no es lo mismo hablar uno de su experiencia de algo universal, que hablar simplemente de uno.
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¿Quién escribe el guión de tus sueños?

miércoles, septiembre 07, 2011

la actitud

...una alegre pero concentrada despreocupación, que exteriormente podría parecerse a la indolencia, pero que por lo demás es radicalmente diferente de ella, tal vez incluso su opuesta, pues en la indolencia la voluntad es prisionera del desinterés por las acciones y de una falsa indiferencia hacia sus resultados, mientras que en aquella lo que domina es un compromiso al mismo tiempo profundo y distanciado con nuestras acciones, y la impasibilidad hacia sus resultados.

domingo, septiembre 04, 2011

bola de cristal

Y te asomabas a la Web con la misma ansiosa expectación que a una bola de cristal, no con ánimo de conocer el futuro, sino el pasado y el presente.

miércoles, agosto 31, 2011

SOLEMNIDAD (Los días y sus dones, 1980-2001)

Por alguna razón tendemos a tomar más en serio lo solemne, lo grave y lo patético, como si esa sola condición lo acercara más a “la verdad”. Pero nuestras pequeñas verdades de cada día pueden expresarse en diferentes registros emocionales y lingüísticos sin alterar su contenido.

***

Hay quienes piensan que reir es prohibido en el trabajo.

***

Mi escritura salta sin cesar de una liviandad juguetona a una patética grandilocuencia.

***

Lo aburrido de lo solemne es que es aburrido. (¡Fuera de aquí, estúpido solemne, lunático aburrido!)

sábado, julio 30, 2011

DOS APUNTES

Basura es todo aquello que nadie reclama como propio.

Me interesa el lenguaje de la mente.

sábado, junio 04, 2011

LOS ESCRITOS DE ERIK SATIE

Mi amiga Carolina León, adepta y también conocedora de la vida y obra del gran compositor Erik Satie (1866-1925), me ha prestado un libro con escritos, poemas y anotaciones varias que hacía Satie en sus partituras. Entre los escritos reunidos en el libro -todos fascinantes- no puedo dejar de transcribir, a pesar de su extensión, este que reúne las "indicaciones de carácter" que consignaba Satie en sus partituras para orientar a los intérpretes. Los editores del libro las reunieron y agruparon en orden alfabético. ¡Extraordinario, sorprendente y muy divertido!

INDICACIONES DE CARÁCTER
A flote
A la napolitana
Abra la cabeza
Acariciador
Aconséjese atentamente
Acribillado
Acumulativamente
Adoptar aire falso
Afectando demasiada importancia
Afirmativo
Agitado
Alegremente
Alegría moderada
Alto
Aminorar con amabilidad
Aminorar con bondad
Aminore mentalmente
Ampliando la cabeza
Ampliarse
Amplíe su impresión
Amplio de miras
Apaciblemente
Apague
Arrulle
Atentamente
Atrase despacio, sin ambages
Atrase una hora
Bailando
Bajamente
Bastante alerta
Bastante encendido
Bastante frío
Beba
Blanco
Brutal
Caeremoniousus
Caiga hasta el debilitamiento
Calmado sin lentitud
Calmado y profundamente suave
Cante
Cante seriamente
Casi invisible
Claustralmente
Como un animal
Como un ruiseñor con dolor de muelas
Como una suave petición
Con asombro
Con ceremonia
Con convicción y tristeza rigurosa
Con deferencia
Con dos manos
Con el rabillo de la mano
Con el rabillo del pensamiento
Con energía
Con entusiasmo
Con fascinación
Con fuerza
Con la cabeza
Con la mano en el corazón
Con lentitud
Con más soltura
Con mucha seriedad y una gravedad cortés
Con mucho cuidado
Con precaución y lento
Con sencillez
Con ternura
Con tristeza
Con tristeza y fatalidad
Cn un candor recatado pero conveniente
Con un profundo olvido del presente
Con una gran bondad
Con una justa cólera
Con una ligera intimidad
Con una sana superioridad
Con una tímida devoción
Con una tímida piedad
Concentrarse en la renuncia
Convencer
Corpulentus
Corra
Cuidadosamente
De cuerpo
De lejos
De lejos y con aburrimiento
De lo alto de usted mismo
De manera que obtenga un hueco
De dientes afuera
De un soplo
De una manera muy particular
De reojo y contenido por adelantado
Despegado sin aridez
Determinado
Doble cuidadosamente
Doble lentamente
Empapar
Empaparse
En blanco e inmóvil
En el gaznate
En el más profundo silencio
En la boca del estómago
En llamas
En lo mejor
En pleno pecho
Engordar
Enigmático
Epotus
Establecerse
Esté como encendido
Evite toda exaltación sácrílega
Exaltado
Fisiognómico
Flotando
Fríamente
Fuera y doloroso
Graciosamente
Grandioso
Guiñando el ojo
Hábilmente
Haga como yo
Hipócritamente
Ignorar la propia presencia
Illusorius
Imitativus
Impasible
Importante
Indudable
Inflexible
Interrogue
Intimidar
Invitarse
Irónicamente
La cabeza entre las manos
La espalda encorvada
La mano sobre la cabeza de su alma
Lacado como un chino
Lágrimas en los dedos
Latoso
Lechuguino
Lento y doloroso
Lento y grave
Lento y triste
Ligero
Ligero, pero decente
Los huesos secos y lejanos
Llano
Lleno de sutilidad, hágame caso
Llévelo más lejos
Llore como un sauce
Macilento de cuerpo
Más blanco
Más íntimamente
Más pesado todavía, si es posible
Melancólico
Mirándolo dos veces
Mirándose de lejos
Misma afirmación pero más interior
Misterioso y tierno
Moderado y muy aburrido
Modestamente
Mover hacia dentro
Muévase
Muy aburrido
Muy afectuoso
Muy blanco
Muy confuso
Muy conveniente
Muy cristianamente
Muy perdido
Muy reluciente
Muy sinceramente silencioso
Muy turco
Naturalmente
Necesariamente
Negligentemente
Negruzco
No cambie de fisonomía
No coma demasiado
No demasiado sangriento
No hable
No pierda el norte
No salga
No se atormente
No se engría
No sude
No tosa
No trague
Noblemente
Nocturnamente
Nocturnus
Obedecer
Obligatoriamente
Opacus
Oscuro
Paedagogus
Palidezca
Pálido y hierático
Paramirar de cerca, no más
Paso a paso
Paululum
Permanezco (poco) justo delante de usted
Pesado
Por completo
Positivamente
Postule ustedmismo
Preciosamente
Provéase de clarividencia
Que su emoción sea suave
Quédese atónito
Rasque
Rebote someramente
Rehuya el sonido
Respire
Retire la mano y métasela en el bolsillo
Sabiamente
Seco como un cuco
Ser visible un momento
Seriamente pero sin lágrimas
Siga sin perder el conocimiento
Siga recto
Sin grandiosidad
Sin irritarse
Sin lustre
Sin maldad
Sin nada de poesía
Sin orgullo
Sin ostentación
Sin pestañear demasiado
Sin prisas
Sin que el dedo se ponga colorado
Sin ruido, vuelva a hacerme caso
Sin temblar demasiado
Sobre la lengua
Sobre terciopelo amarillecido
Solo, durante un instante
Sonría
Súbase sobre sus dedos
Subitus
Substantialis
Supersticiosamente
Tan tranquilo
Temblar como una hoja
Tierno
Triste
Un poco caliente
Un poco cocido
Un poco rococó pero lento
Valientemente fácil y complacientemente solitario
Váyase
Vea
Verdaderamente
Virtuoso
Viscoso
Visible por un instante

lunes, mayo 30, 2011

UNA DE LEVRERO

Cree la gente, de modo casi unánime, que lo que a mí me interesa es escribir. Lo que me interesa es recordar, en el antiguo sentido de la palabra (=despertar). Ignoro si recordar tiene relación con el corazón, como la palabra cordial, pero me gustaría que fuera así.

La gente incluso suele decirme: "Ahí tiene un argumento para una de sus novelas", como si yo anduvier a la pesca de argumentos para novelas y no a la pesca de mí mismo. Si escribo es para recordar, para despertar el alma dormida, avivar el seso y descubrir su caminos secretos; mis narraciones son en su mayoría trozos de la memoria del alma y no invenciones.

El alma tiene su propia percepción y en ella viven cosas de nuestra vigilia pero también cosas particulares y exclusivas de ella, pues participa de un conocimiento universal de orden superior, al cual nuestra conciencia no tiene acceso en forma directa. De modo que la visión del alma, de las cosas que suceden dentro y fuera de nosotros, es mucho más completa que lo que puede percibir el yo, tan estrecho y limitado.
(...)

Claro que no sé hasta dónde mi alma es mía; más bien yo pertenezco al alma y esta alma no está, como señala más de un filósofo, necesariamente dentro de mí. Es simplemente algo que no conozco; el yo no es otra cosa que una parte modificada, en función de cierta conciencia práctica, de un vasto mas que me trasciende y sin duda no me pertenece; un especimen surgido, o emergente, de un vasto mar de ácidos nucleicos. Pero qué hay detrás, cuál es el impulso que se expresa mediante el ácido. Ese deseo, esa curiosidad, esas voracidad subyacente en las partículas materiales."

Mario Levrero
(Montevideo, 1940-2004)
El discurso vacío.
(2007)

domingo, mayo 22, 2011

MADRID

La última vez que estuve aquí por más de una semana fue en 1993, hace casi veinte años. Desde entonces he vuelto varias veces, casi siempre por pocos días, casi siempre para visitar amigos. Desde la primera vez, en el verano de 1985, me sentí a gusto en esta ciudad. Bueno, no es cierto, no es exáctamente así. Recuerdo que en aquél primer encuentro me sentí avasallado, humillado por la amplitud de algunas calles y la imponencia de cierta arquitectura. Más que la vieja arquitectura imperial de los Habsburgos, fue lo masivo de los edificios de Gran Vía y Alcalá lo que me apabuyó. Recuerdo particularmente -curiosa impresión, curioso también que el recuerdo permanezca intacto- que las verjas de esos edificios me resultaron ofensivas. Miraba los enormes trabajos de hierro en las ventanas del Banco de España, del edificio de Correos, de los viejos edificios del Paseo del Prado y de Castellana, y me decía con indisimulado reconcomio que toda esa riqueza era fruto de la expoliación colonial de América.




Regresé por mucho más tiempo en 1993 y entonces me familiaricé con la ciudad. Tuve la suerte de permanecer 9 meses aquí, becado por la AECI, para estudiar guión cinematográfico. Eran los estertores finales del gobierno de Felipe González. Tuve la dicha de vivir cerca del Retiro y me tocó en suerte que los becarios tuviésemos entonces entrada libre a los museos del Estado; por ello pude visitar tantas veces como quise El Prado. Lo mismo que con la música, son pocos los pintores con quienes se entabla un amor a primera vista, y es cierto que en general hay que desconfiar de esos amores. Yo me enamoré despacio, a fuerza de visitas reiteradas, de Velázquez y del Bosco, de la Anunciación de Fray Angélico y de las madonas de Rafaél.






Como cualquier becario en Madrid, hacíamos vida de estudiantes y la mayor parte de nuestra actividad nocturna se desarrollaba en Chueca y Lavapies. En mi curso éramos varios becarios provenientes de América Latina -Ecuador, Colombia, Venezuela y Costa Rica- y desde luego un número mayor de españoles. Afirmar que durante aquellos meses me sentí "madrileño" sería exagerado y quizás sea más justo decir que me sentí "como en casa".


Hace pocos días, le comentaba a un amigo haber visto entonces un batallón de jóvenes conscriptos haciendo sus prácticas de "la mili" en El Retiro, y registrar como algo especial y llamativo el hecho de que entre ellos hubiera un joven negro. Recuerdo también haber visto en alguna caminata nocturna a otro joven de evidente origen africano trabajando en la recolección municipal de la basura.




Tras estas semanas de estadía acá, lo que más ha llamado mi atención es sin duda el incremento de la presencia de migrantes de todo el mundo. Madrid está en trance de convertirse en una ciudad cosmopolita y multicultural. Lo más notorio son los chinos que se establecieron en Lavapies. Decenas, centenares de comercios chinos de ropa y de los productos más variados... Están también, desde luego, los rumanos y los búlgaros, los subsaharianos de diferentes orígenes, los latinoamericanos que entonces empezábamos a venir y los magrebíes y gitanos que ya estaban aquí. Los gitanos, que entonces constituían la nota dominante entre las poblaciones "foráneas", pasaron hoy, según me parece, a segundo o tercer plano, pero quizás estoy equivocado.




A propósito de todo esto, me decía hace algunos días Alfonso -un salonero de mediana edad, trato amable y voz dulce que trabaja en una cantina popular en la zona de Chueca-: "No estábamos preparados, simplemente no estábamos preparados para todo esto..." Lo decía casi como una disculpa, como una justificación, para convencerme de que no hay maldad ni xenofobia en la gente de acá sino más bien ignorancia e impotencia, y que estos procesos de asimilación e integración requieren tiempo y esfuerzos.




Creo, sinceramente, que Alfonso tiene razón y da en el clavo. Madrid -la gente de Madrid- no estaba preparada para la globalización y todos sus efectos.




¿Pero acaso lo estaba alguien?




No hay lugar del mundo que no haya sufrido los impactos del signo de los tiempos, aunque estos efectos sean diferentes según el lugar. ¿Acaso estaban preparados los chinos para lo que les cayó encima? ¿Acaso lo estaban los mexicanos, los hindúes o los costarricenses?




Aunque difieran las formas en que la llamada "globalización" afecta a los pueblos, naciones y culturas, todas tienen en común una exposición masiva, arrolladora, a lo otro, a lo extraño, a lo diferente... En los países del llamado "primer mundo" este contacto es presencial y se concreta mediante las migraciones; en el caso del resto de países, la exposición tiene lugar mediante la invasión de productos, costumbres y signos extraños, en virtud de la apertura de los mercados y la imposición de los medios de comunicación globalizados.




Para unos y para otros la "globalización" tiene un efecto "modernizador" -entiéndase, disolvente- en el sentido de arrasar con costumbres, referentes y tradiciones.




Y no, para eso nadie estaba preparado y con eso todos tenemos que lidiar.




-Alfonso, anda, pónme otro vermú...

domingo, abril 24, 2011

SOCIALISMO (Los días y sus dones, 1980-2001)

Tras el hundimiento del “socialismo histórico” me dice V.: “Es como si hubieras creído que tu madre era una santa y descubrieras que era una puta.”
***
Encuentro casual y cervezas con el escritor Joaquín Gutiérrez. Le pregunto cómo ha vivido el derrumbe del mundo socialista y me responde: la clase obrera rusa era ladrona, borracha e indisciplinada. Les hizo falta pasar por los horrores del capitalismo naciente para apreciar lo que tenían con los soviets… Yo lo escucho sin poder creerlo. ¡Ahora resulta que los responsables y causantes del fracaso socialista fueron los obreros!
***
No olvidar que la revolución es –también–, mirarse en el espejo más terrible: cada día.
***
Sin afán de ser pesimista: ¿cómo esperar que los pueblos se sacudan la opresión si la sola subsistencia es un acto de heroísmo?
***
Entre las mentiras más exitosas de fin de siglo, se cuenta la que afirma que la debacle del socialismo acabó con las utopías. Lo que nadie nos explica es que la sociedad en la que vivimos se sustenta en otra utopía. Sí: la utopía tecnológica, el cuentito de que las computadoras y la Internet y la exploración espacial y otras cosas por el estilo van a resolver nuestra situación como por arte de magia, y todos vamos a vivir felices y como hermanitos. La arcadia tecnológica es tan ilusoria como su prima-hermana, la utopía política. Ante el ocaso (¿momentáneo?) de las utopías sociales, nos refugiamos en la utopía tecnológica. Así pues, la utopía ha muerto, ¡viva la utopía!

sábado, abril 02, 2011

TIEMPO

Mentiroso Impostor

Todo de nuevo

Y nada nuevo

Mentiroso Impostor

Todo idéntico

Y yo más viejo

abril 2011

jueves, marzo 17, 2011

PARTIR

(del Diccionario Interior)

El que parte, se parte: sabia esta lengua en cuyos pliegues se dibuja esta verdad.

Algo de nosotros queda en lo que queda, en los que quedan, y al partir, también nosotros nos partimos en pedazos.

Y como siempre estamos partiendo hacia alguna parte, siempre andamos divididos.

Ahora bien, siempre estamos partiendo pero habitualmente volvemos a nosotros, a los otros que son con nosotros, y así nos reunimos, aunque el que se fue y el que vuelve no sean el mismo, no sean lo mismo, de ahí el eterno desencuentro entre nosotros.

Esa es una cosa, pero está esta otra:

¿Qué de los que parten y luego ya no vuelven? ¿Los que se van definitivamente? Esos dejan un pedazo que continuará aleteando entre nosotros como el trozo languideciente arrancando a la cola de una lagartija. Los que no regresan no parten, se arrancan. Esa ilusión de un nuevo principio anima al que parte sabiendo que no volverá.

Hablo, aquí, de los que parten de su tierra hacia otras tierras, por ejemplo.

Pero está esto otro, también, lo obvio y sin embargo tan obviado: que todos partiremos.

¿Será -me pregunto a veces- que tras partir definitivamente nos reuniremos al fin?

Eso dicen, eso han dicho, los que dicen saber.
Tal vez el silencio y la nada nos acogen y esa es otra forma de reunirnos.

viernes, marzo 04, 2011

De "LOLITA" (II)

“She would try to relieve the pain of love by first roughly rubbing her dry lips against mine; then my darling would draw away with a nervous toss of her hair, and then again come darkly near and let me feed on her open mounth, while with a generosity that was ready to ofer her everything, my heart, my throat, my entrails, I gave her to hold in her awkward fist the scepter of my passion.”

“Trataría de librarse del dolor del deseo estampando de entrada y con firmeza su labios resecos contra los míos; luego mi amada se retiraría en medio de un nervioso balanceo de su cabello, para después regresar ominosamente permitiéndome abrevar de nuevo en su boca entreabierta, mientras con generosidad dispuesta a entregarle todo -mi corazón, mi cuello, mis entrañas-, yo ponía en su puño crispado el cetro de mi pasión.”

martes, marzo 01, 2011

REVELACIÓN

Ya se nos va a ir el mundo entre las manos.
Somos tiempo de esta guerra.

lunes, febrero 28, 2011

DE "LOLITA" (Ejercicio de traducción)

3
Annabel tenía, como quien esto escribe, orígenes diversos: en su caso mitad inglesa, mitad holandesa. Hoy recuerdo sus rasgos mucho menos claramente que hace algunos años, antes de conocer a Lolita. Existen dos tipos de memoria visual: una en la que uno hábilmente recrea una imagen en el laboratorio de su mente, con los ojos abiertos (y ahí veo a Annabel en términos generales como estos: “piel color miel”, “brazos delgados”, “pelo castaño rizado”, “largos latigazos”, “gran boca lustrosa”), y otra en la que uno repentinamente evoca, con los ojos cerrados, en el oscuro interior de sus párpados, el objetivo, la réplica perfecta de un rostro amado, un pequeño fantasma a todo color (y así es como veo a Lolita.)
Permítanme entonces, primero que nada, describirles a Annabel, diciendo que era una adorable chiquilla algunos meses menor que yo. Sus padres eran viejos amigos de mi tía y tan enfermizos como ella. Habían alquilado una villa no lejos del Hotel Mirana. Calvo-castaño el Sr. Leigh y gorda y granulada la Sra. Leigh (nombre de soltera: Vanessa van Ness). ¡Cuánto los destestaba! Al inicio, Annabel y yo abordamos temas periféricos. Ella alzaba puñados de finísima arena que dejaba escurrir entre sus dedos. Nuestros cerebros estaban dirigidos como los de cualquier preadolescente inteligente de nuestra época y condición en Europa, y me pregunto cuánto de mérito personal cabe atribuir a nuestro interés por la pluralidad de mundos deshabitados, el tenis competitivo, el infinito, el solipsismo y otras cosas parecidas. La fragilidad y dulzura de los cachorros de cualquier especie nos causaba a ambos el mismo dolor intenso. Quería ser enfermera en algún país asiático devastado por la hambruna, yo deseaba convertirme en un espía famoso.
De pronto estábamos torpe, loca, desvergonzada, agonizantemente enamorados; desesperanzadamente también, debo decir, puesto que aquél frenético deseo de posesión mutua solo podría ser apaciguado empapándonos y asimilando cada partícula del alma y la carne del otro; pero henos ahí, sin posibilidad alguna de salir y noviar como hasta dos chiquillos de barriada hubieran podido hacer sin contratiempos. Luego de una tentativa loca nos encontramos una noche en su jardín (del cual diré más adelante); la única privacidad que nos permitían era no ser escuchados pero jamás quedábamos fuera de la vista en la parte más concurrida de la playa. Ahí, en la suavidad de la arena, alejados algunos metros de los adultos, nos explayábamos toda la mañana en el paroxismo inmóvil del deseo, y aprovechábamos cada bendito resquicio en el tiempo y el espacio para tocarnos: su mano, medio oculta bajo la arena, se escabullía hacia mí, sus delgados dedos castaños como sonámbulos más y más cerca cada vez; luego su rodilla opalescente iniciaba un largo y cauteloso viaje; a veces una barrera interpuesta por chicos menores nos brindaba suficiente refugio para mordisquear los labios salinos del otro; estos contactos incompletos condujeron nuestros inexpertos, jóvenes y saludables cuerpos a tal estado de exasperación que ni siquiera el agua fría y azul, bajo la cual todavía nos atenazábamos, nos brindaba sosiego.
Entre los tesoros que extravié en los vagabundeos de mi edad adulta, había una instantánea tomada por mi tía en la que aparecían Annabel, sus padres y el aburrido, torpe, envejecido cortejante de mi tía, un tal Dr. Cooper, reunidos alrededor de una mesa en la terraza de un café. Annabel no salió bien, sorprendida en el instante de doblarse sobre su chocolat glacé , y sus delgados hombros desnudos y la línea de su cabello es todo lo que la identificaba (tal y como recuerdo la fotografía) en medio de la veladura del sol dentro de la cual su perdida belleza se desvanecía; y yo, sentado algo aparte del resto, aparecía con una especie de escandaloso dramatismo; un irritable muchachito de cejas prominentes en camiseta deportiva oscura y bien tallados pantalones claros por la rodilla, sentado de perfil, con las piernas cruzadas y la mirada perdida. La fotografía fue tomada el último día de nuestro fatídico verano, apenas algunos minutos antes de nuestro segundo y último intento de remontar el destino. Bajo los más inverosímiles pretextos (era nuestra última oportunidad y ya nada importaba) nos escabullimos del café hacia la playa hasta una solitaria lengua de arena, y ahí, bajo la sombra violácea de unas rocas que formaban una especie de cueva, tuvimos una sesión de ávidas caricias, teniendo por único testigo los anteojos de sol abandonados por alguno de nosotros. Ya de rodillas, justo en el momento de tomar a mi amada, dos bañistas barbados -el viejo del mar y su hermano- emergieron de las olas profieriendo vulgares expresiones de apoyo, y cuatro meses después ella moriría de tifus en Corfú.

viernes, febrero 25, 2011

SENTIR

(Del Diccionario Interior)


i

Palpo. Lo ajeno se hace real, me toca, dialoga conmigo, se pone a mi nível, desmiente la creencia de que solo existo yo o a lo más otras sombras semejantes con las que me cruzo en el camino. (Existe, sospecho, una suerte de ley existencial que nos impele al solipsismo, que se compensa y equilibra mediante la evidencia tangible de lo otro que aportan mis sentidos.)

Palpo. Me abro a lo otro. Lo otro me interpela, me interroga. Se acerca, viene a mi -o voy a ello- y de ese encuentro surge la conciencia de mi ser, de ser algo semejante a eso que dialoga conmigo. La apenas-sombra que era yo mismo hace un momento adquiere, de pronto, vigor y densidad: la realidad de eso-otro que toco, que palpo, que siento, revela mi realidad.

No soy eso pero soy-como-eso, eso-es-como-yo.

¿Qué somos? ¿Somos lo mismo?


ii


Entonces aparece algo -alguien- que, como yo, trae esa interrogación estampada en su rostro; alguien que -como yo-, modula en sonidos esa misma duda: ¿Somos lo mismo? A diferencia de todo lo otro que me ha interrogado a través de los sentidos, esto que ahora toco, esto que ahora miro, con lo que dialogo ahora, trae la misma pregunta atravesada en sus sentidos.

Y es, paradójicamente, compartir esta duda -¿somos lo mismo?- lo que me lleva a reconocerte como mi igual, lo que me lleva a reconocerme en vos, lo que me confirma que somos lo mismo.

martes, febrero 22, 2011

ALBA MALVA

como una joven doncella
que emergiera de las aguas
se levanta
vestida de blanco
la mañana

me toma entre sus brazos
me despierta con sus besos
me suspende y sumerge
y no sé más quién soy

alba malva
rosa enconada
oscura y profunda

pura contradicción



febrero 2011

lunes, febrero 14, 2011

EL DETECTOR DE MIERDA

Me refiero, desde luego, al de Hemingway: “el primer y único requisito para ser un buen escritor, es tener un detector de mierda a prueba de balas…” Imposible no fascinarse con lo simple y preciso de la frase. (Simplicidad y precisión que, por lo demás, caracterizan el estilo de este autor…)
¿Pero qué es el “shit-detector”? (Solo formular la interrogación me avergüenza un poco y me recuerda la respuesta de Louis Armstrong a una periodista que le preguntó qué es el jazz: If you dare to ask it, babe, I´m afraid you´ll never know the answer…) En primera instancia y antes que nada, el shit-detector es la capacidad de reconocer lo falso, lo impostado, lo pre-fabricado -o como diría el piedrero de mi barrio, lo hediondo- en todo lo que nos rodea: personas, situaciones, discursos, etcétera.
Como un software malicioso, el shit-detector se instala en uno a raíz de un disloque, una disonancia, una desavenencia con la realidad: algo hay podrido en Dinamarca. No basta el éxito, no basta el dinero, no basta la felicidad comprada a plazos o de contado, en baratillo o por docena. El shit-detector es esa mala leche amarga que nos permite penetrar en los resquicios de las buenas conciencias y olfatear la podredumbre bajo la alfombra blanca o bajo el piso de tierra. Algo hay podrido en Dinamarca: no creo en tu inocencia, Adán de porcelana, Eva de melanina... Esa pose de santulona iluminada reservala para las vecinas en la verdulería, y la tuya de perdonavidas para los amigos en el club o en la cantina, porque aquí, desde siempre y hasta que alguien me demuestre lo contrario, todos tenemos las manos sucias…
Pero, como diría Cantinflas, “ahí está el detalle”: todos tenemos sucias las manos: empezando por mí. Sí, empezando por mí…
Fue Hemingway -y no yo- quien escogió la metáfora escatológica: la capacidad de olfatear y reconocer la mierda ajena surge y se desarrolla a partir de olfatear la propia. Ahí está el detalle. Ya lo decía algún personaje de Cien Años de Soledad refiriéndose despectivamente a otro: Efe safa efes defe lafas quefe tiefe nefen afas cofo defe sufu profo piafa miefer dafa…
Es a partir de olfatear la propia mierda que se desarrolla la capacidad de reconocer la ajena. Y de juzgarla. La mierda propia emerge, desde luego, en las poses, impostaciones e infinidad de falsedades en las que incurrimos, pero en tanto escritores, debemos ocuparnos ante todo de la que se materializa en nuestros discursos y palabras. Por eso, como decía no sé quién con muy buen tino, hacer una obra es, en gran medida, un trabajo de demolición. Hundirse en la contradicción de construir-se demoliendo-se.
Es de esta contradicción incesante, de esta agonía, de donde surge la libertad que permite a los creadores reconocer la falsedad y la impostación en lo que les rodea, y la que les da alguna autoridad moral para denunciarla. De otra forma sus palabras resultan doblemente huecas y más ridículas que las de aquellos que pretenden denunciar.

domingo, febrero 13, 2011

LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO

¿Quién no conoce el refrán que dice que las guerras sabemos cómo empiezan pero nunca cómo terminarán? Sin embargo en este caso jamás supimos cómo inició y sabemos, en cambio, que todo terminará mal, muy mal, si es que algún día termina … Ni los periodistas, ni los analistas ni los detectives ni los fiscales ni los policías, supieron desentrañar los signos, pues aquellos parecían asesinatos casuales -si cabe la expresión- venganzas o casos de violencia doméstica como tantos otros, cualquier cosa menos lo que resultó ser… Un cadáver por acá, un cuerpo mutilado por allá… Todo como había sido desde siempre y como estábamos acostumbrados desde hace siglos.
Fue después, al cabo de unas semanas, cuando se hizo evidente que las víctimas eran invariablemente personas muy obesas o flacas en extremo… Pero entonces ya era tarde, y el desprecio y el resentimiento alimentados durante décadas había prendido, y nada -ni los llamados de los líderes ni de los gobiernos-, lograron contener el estallido de odio cerval y primitivo.
Siempre fue así. Denme un motivo para matar y verás emerger en mí a un sicópata, a un auténtico asesino. Lo único que necesitamos es permiso. Permiso y legitimidad: Dios, la Patria, desde siempre fueron los mismos. ¿Pero esto? ¿Quién lo hubiera previsto?
Y así fue como los Gordos y los Flacos juraron combatir hasta el exterminio del enemigo.

domingo, enero 16, 2011

El necio edifica sobre terreno inadecuado y maldice cuando su casa se desploma.

viernes, diciembre 10, 2010

SIMBOLOS (Los días y sus dones, 1980-2001)

La serpiente no tiene la culpa: la serpiente es la culpa.
***
Quetzalcoátl es simbolizado en el amanecer, y por tanto en el Este, porque en él confluyen la serpiente-noche y el vuelo-sol.
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La gran luna de las pasiones egoístas.
***
Hay que nadar hacia lo abierto.
***
Las catedrales como representación del cosmos donde todo tenía que tener –simbólicamente– cabida y lugar.
***
La desventaja del símbolo y la alegoría, es que la diversidad alucinante de lo concreto se pierde en ellos.

viernes, noviembre 19, 2010

ABUELITA IXMUCANÉ

Cuida nuestros pasos por la tierra

Tráenos viento fresco en las mañanas soleadas
y no olvides nuestro alimento
Maíz y frijoles
Nueces y algas
Hongos y frutas
Pescados y aves

Todo lo que brota de tu vientre incansable
aunque seas vieja como la barranca o el ceibo

El asombro que nos produces no conoce límites y no cesa

Tu risa es fresca como el ojo de agua
Y tus lágrimas viejas como las piedras

No olvides darnos sombra en los días calurosos
Y concédenos un rayo de sol en las tardes más frescas

Tu nos conoces bien

Nos has visto crecer

Alentaste a nuestros padres y a nuestros abuelos
y los acogiste cuando sus fuerzas se extinguieron

Sabes de nuestra fragilidad

Por eso nos cuidas
Por eso te invocamos y queremos

Abuela vieja y venerable
con el rostro curtido y las venas saltonas

Vieja y amada Ixmucané
Cuida de nosotros
Amén

lunes, noviembre 08, 2010

Sonoro viento
Silencio
Ideas claras

La madrugada canta
una canción de cuna

Para despertar

viernes, octubre 22, 2010

CITA CITABLE

He escrito y escribo movido por impulsos contrarios: para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir.

Octavio Paz
Prólogo al Vol. I
Obras Completas.

miércoles, octubre 20, 2010

CÓDIGO DE BARRAS

Allá se juega bola; aquí se juega barra. Esta que jugamos en las gradas es nuestra mejenga, la única que nos queda jugar, porque estudios ya no, o casi no, o solo algunos y a ratos -con todas esas mariconadas que piden en el INA- y brete solo a veces. Por eso la jugamos con pasión, de a de veras, con ganas. Aquí es donde jugamos nosotros, donde nos la jugamos también. Allá en la cancha están los otros que ganan de a millón; aquí nosotros que quisiéramos estar allá. Ellos eran como nosotros, algunos de ellos. Nosotros somos como ellos cuando ganamos, cuando ganan y gritamos todos, celebrando el goooool.
Allá está el árbitro; acá la policía. Todos uniformados. Árbitro hijuesumadre, tombo tal por cual. Así es la vara. La ley... Vos sabés qué hago con la ley…
Nosotros no entrenamos pero nuestro juego también empieza antes del juego, cuando nos reunimos en el parque. Ahí empieza el vacilón, la vara, la barra. Ya uno sabe cómo es, sabe quienes vienen y quiénes no, sabe que desde ahí, mucho antes del partido, los tombos van a estar enjachando… Pero mientras uno no infrinja la ley no pueden pitarle faul. Güichos que tienen que estar ahí, jaibos que tienen que cuidarnos. Salados.
La otra vara bonita es que somos un equipo. Uno para todos y todos para uno. Es como allá, como las vacas esas que juegan bola. Parecido. O mejor. Porque aquí a la hora de los guamazos es en serio. Aquí no es como allá, no es jugando. Somos verdaderos compas. Uno es parte de un equipo donde se juega el pellejo, el pellejillo. Aquí la pellejeamos.
Aquí de verdad le tenemos amor a la camiseta; no como allá, que se la cambian a según soplen los vientos. Y si es de arriarse, nos arriamos; uno para todos y todos para uno. Así es la vara acá.
Y cuando termina la mejenga allá, la nuestra sigue, al menos un rato más. Sigue en los buses, en la calle, hasta volver al barrio, a la barriada. Somos como un remolino que pasa y azota la ciudad. Que nos sientan. Que sepan que existimos. No nos quieren ver pero existimos.

lunes, septiembre 27, 2010

La danza del niño manco

El niño manco aprendió a bailar brillantemente el tap. Para encontrarse con otros niños puede enseñarles algo de su baile, pero también tiene que aprender del suyo.

martes, septiembre 21, 2010

LUZ DANZANTE

Me pareció que no era coherente que te aconsejara emprender algo respecto de tu sufrimiento sin hacer yo otro tanto con el mío. De modo que lo hice esta mañana, esta madrugada más bien, en la hora que digo “de mis ángeles” -la alborada, poco antes del amanecer-, evocando mi historia infantil con mi madre. Y en lo que me entregaba a aquella visualización tratando de cambiar el curso doloroso de lo que efectivamente ocurrió entre nosotros y tanto ha marcado mi vida, una sensación fue naciendo del borde mis muslos, en la zona pélvica, y expandiéndose progresivamente por el resto de mi cuerpo: un cosquilleo, una calidez que en mi mente evocaba la imagen de la luz danzando en el agua y a la que por ello llamaré “la luz danzante” se paseaba por mi cuerpo, uniendo las regiones que algunos llaman los “centros de energía”… En fin, una vivencia dulce, placentera y liberadora. Y estas palabras acompañaron aquella sensación: “Lo que viví es verdad pero más poderoso este abrazo”, en referencia a eso que ahora experimentaba. Tras disfrutar unos momentos esta sensación, no pude menos que levantarme de mi cama –donde reposaba todavía- y ponerme a danzar imitando los movimientos de la luz danzante tal como los había visualizado minutos antes en mi mente. Y después del de mi nacimiento –cuando casi morí- este es el amanecer más loco de mi vida: danzando solo, en círculos, para celebrar y agradecer la luz danzante.

lunes, septiembre 13, 2010

Hoy la casa, en su silencio, duele.
Pesan las cosas en su mudez inmóvil.

SAGRADO (Los días y sus dones, 1980-2001)

Sagrado es lo que nos pone en contacto con la fuerza de la vida
***
Fascinante la interpretación de M. Eliade sobre el rito y lo sagrado, relacionándolo con la búsqueda, la aspiración de sustancialidad para la vida humana: argumento de la conciencia contra la mecanicidad, la nada y el vacío.
***
Un campesino de origen indígena (guatuso), nos cuenta que el llamado “ceibo panzón” (por la jiba o comba que tiene en el tronco) lleva ese nombre porque “cuando Cristo anduvo predicando en este mundo, una vez se escondió ahí para escapar de sus enemigos…” Luego nos cuenta también que “en la entrada de Upala había dos ceibos enormes, los más grandes de por ahí, y algunos ya andábamos diciendo que esos eran los reyes de los árboles, y los tratábamos como tales, hasta que hace poco los cortaron…”

miércoles, septiembre 08, 2010

DESPERTAR

Despierto con estas palabras en la mente: "Vida, luz y conciencia."

domingo, agosto 29, 2010

Perdón amor

por haberte ofrecido
una mala imitación
de la vida burguesa

aún sin creer en ella

viernes, agosto 13, 2010

Perros y hombres

como un perro al borde

de una transitada calle

que ante el enloquecido vaivén de los autos


advierte un ritmo

intuye reglas y sospecha leyes


así nosotros en el mundo

oh amigos


agosto 2010

PARADOJA DEL YO

Asombrada por su conducta respecto a determinado asunto, ella exclama convencida:
- ¡Qué raro! ¡Yo no soy así!
Pero es ella, y no otra, quien así ha actuado...
Entonces, ¿quién afirma "¡Yo no soy así!"
¿Y quién ha actuado así?

martes, agosto 10, 2010

CITA CITABLE

"...algunas delicadezas, pero ninguna ingenuidad, pueden tropezar en nuestros prejuicios de escritor con miras a lo impecable."

Paul Verlaine
Los poetas malditos

miércoles, agosto 04, 2010

APUNTE DIARIO

La sencilla verdad es que soy inmensamente dichoso. Vuelvo a sentir el ardor, la impaciencia, la ilusión juveniles por vivir. La vibración luminosa del aire matinal, los sonidos distantes que trae el día, resuenan dentro de mi como una invitación y un desafío, tal como lo hacían veinte años atrás, pero ahora libres de la incertidumbre vagamente angustiosa que impregnaba entonces estos sentimientos.

sábado, julio 31, 2010

Feliz historia de amor

Para Anne-Claire

Después de habernos dado

todo lo mucho que teníamos

para entregarnos

lo único

que aún podíamos darnos


era

la libertad


Y así lo hicimos


Fieles

hasta el final



miércoles, julio 28, 2010

No es que las apariencias sean falsas, es que las cosas son mucho más de lo que aparentan.

domingo, julio 25, 2010

LO BUENO DE LO MALO

Por vez primera vivo esto con un sentimiento de integridad, intenso e inclusive hermoso: tristeza sin desgarramiento, sin la amenaza oscura de lo desconocido ni la laceración de las heridas infantiles, de todo aquello no-dicho, no-asumido, gusano ciego que da coletazos locos agitándose como bestia herida, desgarrando y enturbiando a su paso todo. Esto es otra cosa: algo dolorosamente dulce, que como todo sentimiento auténtico –no fantasmático- nos conecta con la verdadera vida.

Lo bueno de lo malo es que nos desafía a apelar a lo mejor de nosotros mismos.

Cita citable






"… en vez de proceder a la manera de los rumiantes que mastican con método el mismo alimento desde el principio de la vida, he corrido por la jungla del arte, nutriéndome unos días con la miel de las flores y otros con el áspero jugo de las raíces. Gracias a una especie de doncellez del cerebro que ninguna cátedra me arrebató en la adolescencia, he logrado conservar siempre una frescura de sensaciones que me permite contemplar cada nuevo espectáculo cual un milagro inesperado."


Enrique Gómez Carrillo,


"Treinta años de mi vida" (1918)

lunes, julio 12, 2010

AQUÍ



Dios se desdobla


en todas las formas

para conocer

sus posibilidades

lunes, julio 05, 2010

RETRATOS (Los días y sus dones, 1980-2001)

Era el tipo de señora que, de encontrarse con Einstein o con Gandhi, les preguntaría de inmediato por la salud de sus madres, aunque nunca hubiera conocido a las dulces damas…

***

Advertí cómo el joven esposo miraba con espanto, quizás por primera vez, a su mujer, que tan ostensiblemente hacía el ridículo y lucía cada vez más afectada, más fuera de lugar, tratando de decir siempre una frase inteligente a propósito de cualquier cosa que se hablase en la mesa.

***

En su rostro se dibujaba la expresión precisa de quien comprendió que el futuro no le ofrecerá nada mejor que el presente, pero que también aceptó que el presente no le gusta para nada…

***

X vivía "anclado a sus intestinos".

***

...Cuando movía su cabeza, los grandes aretes se agitaban como torpes alas de metal...

***

… tendida en la playa como una virgen azteca en el altar, aguardando que el puñal la penetrara.

***

Se había sentado a esperar que las oportunidades pasaran delante de sus narices…

***

Aquél tipo andaba estrecho dentro de su cuerpo…

***

Vestida de pueblo, con qué entereza y dignidad pasea su vejez la señora.

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Sometido a la imparcialidad del espejo, su rostro no resultaba tan hermoso.

***

Su cuerpo comenzaba a desbordarse por los costados…

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Esas horribles conductoras de la televisión hispana de Miami, que se dirigen a los televidentes como mamás regañonas…

***

X se esmera en su trabajoso papel de macho.

***

Llevaba en su rostro la bandera quemada de la angustia.

***

Un anónimo rostro que lo mejor –lo único– que hizo en mi vida, fue silbar aquella canción aquella tarde.

***

Era la clase de imbécil capaz de pensar que si derramar sal es mal augurio, derramar azúcar le traería buena suerte.

***

Esa inmensa mujer vestida de blanco, con las uñas pintadas de morado, que escucha un radiecito portátil en la entrada de una cafetería de Los Angeles, resulta ser un ex-boxeador y excombatiente de Viet Nam, hoy indigente. Llama "ladies" a las mujeres que pasan por la acera, y cuando alguna le replica a regañadientes que no es una lady, ella le pregunta con repentino interés: "¿No me digas que ya te tiraste a la calle…?"

***

El "chicherito", miserable alcohólico, rasgándose los brazos con trozos de vidrio frente al Hospital.

***

Pasada la media noche, cuando los ánimos en la disco se han calentado, una chica trepa a la barra y baila frenéticamente mientras dos policías resguardan la entrada del local. El cuida-carros de la calle, un hombre sesentón, flacucho y arrugado, asoma por el ventanal sus ojos lascivos, asombrados, y cuando me descubre cruzamos una mirada de complicidad.

***

En esa época lo poseía un temor inconfensable a la verdad y un apego testarudo a sus convicciones, que defendía con rencor.


 

miércoles, junio 23, 2010

Dios y el azar

¿Por qué resistimos tan tenazmente la evidencia de que lo catastrófico y lo milagroso –el azar y el infortunio- son inherentes al universo? Más allá de lo amenazante o aterrador que hay en ello, nuestro rechazo nace del hecho de que admitirlo nos llevaría, inevitablemente, a poner en entredicho la omnipotencia divina. Si lo imprevisto y lo azaroso son inherentes al universo, Dios no está fuera ni lo controla todo, sino que Él mismo –caso de existir– tiene límites y existen dimensiones que escapan a su control. Dios –vocación, anhelo de vida presente en la materia, Principio Organizador de lo manifiesto– no lo conoce ni lo controla todo, y puede decirse que está como nosotros (aunque de diferente manera), contenido, "cautivo", "preso" en el universo. Desde esta perspectiva Dios es más demiurgo que creador, como lo era para los antiguos griegos.

martes, junio 15, 2010

OCULTAR

Todo ocultamiento es siempre un doble ocultamiento. Primero hay que ocultar el muerto, después es preciso ocultar que uno sabe dónde está. Por eso la mentira es agotadora y a la larga insostenible y la gente opta, inconscientemente, por ponerse en evidencia.

lunes, mayo 10, 2010

CULTURA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

                        

Desde la segunda mitad del siglo pasado, pero en especial a partir de las últimas décadas, los países industrializados impulsaron el desarrollo de tecnologías digitales capaces de brindar –lenguaje binario mediante– soporte electromagnético y apoyo de velocísimos microprocesadores de información, a operaciones mentales como el cálculo y la memoria. Una vez más, el control sobre la producción de esas tecnologías permanece en manos de un grupo muy reducido de naciones económicamente poderosas y tecnológicamente avanzadas.

En años recientes las tecnologías digitales conocieron numerosas aplicaciones en casi todos los campos de la actividad humana, y las industrias culturales no son la excepción.

Aquí, el primer impacto tuvo lugar en la esfera de la producción. El registro y procesamiento digital de imágenes, sonidos y textos, modificó la producción de libros, discos, revistas, diarios, filmes e imágenes televisivas. Las artes gráficas, la fotografía y el video digital, revelan el alcance de esta tecnología como soporte de la información.

Por otro lado, el desarrollo de las tecnologías digitales modificó profundamente el escenario planetario de las comunicaciones. Entre las transformaciones más importantes –por la amplitud y rapidez de su expansión– se encuentra el surgimiento de la WWW, la Red de redes o el ciberespacio –llámeselo como se prefiera.

En el ciberespacio, la comunicación asume características particulares. Mencionemos, de entrada, cuatro: su carácter multimediático (o para ser más precisos, la posibilidad de reunir en un mismo medio diversos lenguajes), su carácter interactivo, la expansión del universo de los receptores potenciales y su velocidad
o rapidez.

Si bien es cierto que el cine y la televisión reúnen diversos lenguajes (fotográfico, musical), las posibilidades de suma y combinación de lenguajes se multiplican en la Red al considerar la segunda característica mencionada arriba, es decir, la interactividad de la comunicación.

Tal interactividad debe entenderse en dos sentidos diferentes: en primer lugar, como el carácter no lineal de la comunicación, que puede ser interrumpida, reconducida o retomada en cualquier momento por el receptor. Escapando de la linealidad temporal, se amplían las posibilidades de incorporar diferentes lenguajes en un mismo mensaje: de la palabra escrita puede pasarse a las imágenes en movimiento y de ellas regresar a la palabra oral (mensaje de voz) para ir luego a la música, etcétera.

En el ciberespacio, "interactividad" significa además la posibilidad de comunicación multidireccional. Dicho en los viejos términos, aquí los "receptores" pueden interactuar con los "emisores" y entre sí, relativizando estas categorías. En este sentido, la interactividad depende del medio empleado.

Pues el ciberespacio tiene sus propios medios de comunicación: el email, la página web, el chat, el portal, el blog, las redes sociales, etcétera. De ellos, no todos tienen las mismas posibilidades de interactividad, aunque todos tienen alguna. Desde esta perspectiva el ciberespacio no es tanto un medio de comunicación como un "entorno" en el que ella ocurre, en el que operan diversos medios.

A diferencia de los libros, discos y filmes –bienes culturales de producción industrial por excelencia– la comunicación en el ciberespacio no depende de la cantidad de copias cuya distribución y acceso están geográficamente limitados. En ese sentido, puede hablarse de una expansión del universo potencial de receptores, de la misma forma como el impreso o la copia fonográfica representaron eso en relación con la palabra oral y con la música interpretada. Sin embargo, acceder al ciberespacio presupone la alfabetización –literal y tecnológica– de las personas; presupone, además, el acceso a una herramienta –el computador u otro dispositivo similar, como la telefonía avanzada– y a ciertas condiciones socio-tecnológicas –la conectividad–. De modo que, lejos de ser intrínsecamente democrática y abierta –como pregonan algunos apólogos– aumentan las condiciones o requisitos para acceder a la comunicación. Esta expansión debe ser considerada entonces en su justa perspectiva.

La rapidez de la comunicación en el ciberespacio también debe matizarse. Si bien es cierto que algunos medios electrónicos favorecen la comunicación en tiempo real poniendo en circulación los mensajes de manera instantánea, esto ocurría ya con medios como la televisión y la radiodifusión. Y, como en estos casos, la rapidez depende de la posibilidad de los destinatarios de acceder efectivamente al medio.

Por último, el desarrollo de las tecnologías digitales impactó también en los lenguajes empleados: las condiciones de la comunicación en el ciberespacio transformaron –están transformando– el lenguaje escrito y el lenguaje audiovisual, que ahí tienden a comprimirse y a simplificarse. Asimismo, exploraciones artísticas en las artes plásticas, la cinematografía y la música revelan estas posibilidades. Tal y como el habla se modifica en la escritura, diríamos, parafraseando a McLuhan, que "el medio modifica el lenguaje".

En síntesis, en escasas dos décadas las tecnologías digitales transformaron los soportes, los medios y los lenguajes de la comunicación. Ello no significa que los medios de comunicación preexistentes estén condenados a desaparecer pues, hasta hoy, más que superponerse, los nuevos medios se suman a los anteriores enriqueciendo las posibilidades de la comunicación.

Naturalmente todo ello tiene implicaciones importantes para la producción, circulación y difusión de bienes culturales.

Desde la perspectiva de los diversos sujetos históricos y sociales significa, ante todo, que existen nuevos y poderosos medios de los cuales servirse en el proceso incesante –e inevitable– de recrear su identidad. Más todavía: significa el reto, el imperativo, casi diríamos la obligación, de ponerse a la altura de los tiempos, so riesgo de invisibilizarse en el gran escenario de la comunicación global. Ya sabemos a lo que condujo la Muralla China, y a algo parecido conducirá la mucho más modesta muralla cubana.

Desde la perspectiva del Estado, las comunicaciones en el ciberespacio plantean diferentes retos. Además del debate político y ético sobre las restricciones a los contenidos (pornografía infantil, incitación al odio racial, terrorismo, etcétera), surge la pregunta sobre el rol que el ciberespacio está llamado a cumplir en la difusión y reproducción de los bienes culturales, y a la forma como el Estado debe de posicionarse frente a ello. ¿Se trata de generar las capacidades tecnológicas en los diversos "sujetos sociales" para acceder al ciberespacio, o más bien impulsar, desde el Estado, la circulación "bienes culturales" representativos de las diversas identidades que conforman la nación? ¿El Estado y sus agencias "hablando" sobre lo Bribri y el boyeo, o los boyeros y los bribris recreándose en el ciberespacio? ¿Acaso son excluyentes estas opciones?

Por otro lado, es preciso comprender que, como toda mediación tecnológica, la del ciberespacio supone también un efecto transformador sobre quienes acceden a ella. Para bien y para mal, nadie es el mismo antes y después.

La intensidad creciente de las comunicaciones en el ciberespacio plantea un desafío adicional al Estado-nación, pues en la gran babel global que es la Red, las narrativas, símbolos y representaciones de lo nacional se invisibilizan y se desdibujan. Frente a este hecho, ¿cabe acaso retornar a la más directa de las comunicaciones, la presencial? ¿Presagia la expansión del ciberespacio el retorno del teatro y de otras representaciones escénicas y cuasi rituales –la danza, los deportes–, así como la vuelta a los museos y a los sitios histórico-patrimoniales como acción cultural preeminente del Estado?

Una vez más, más que excluyentes, las opciones tal vez son igualmente necesarias, pues según dicen, la Historia camina sobre dos patas que a menudo parecen contradictorias.

viernes, mayo 07, 2010

RETOS (Los días y sus dones, 1980-2001)

Que el reconocimiento de la realidad y de tus propios límites no te lleve al conformismo o, peor aún, a la indiferencia y a la imbecilidad: ese es el desafio.

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Lo hermoso se hizo en mí… Al menos una vez y aunque fuera brevemente, lo hermoso se hizo en mí y me siento orgulloso por ello.

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Por supuesto que la destructividad está profundamente arraigada y extendida por donde quiera que uno mire, pero el dilema, la disyuntiva que se nos plantea siempre, es si vamos a reafirmarnos en ella, o si estamos dispuestos a luchar por algo diferente.

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Aspiro a transformar el desconcierto –siempre abundante, puesto que no hay duda de que somos bichos desconcertantes–, no en amargura, sino en un cierto asombro escéptico.

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La sociedad de consumo establece una relación perversa con los artistas, pues al individualizarlos, en una cultura que impone el anonimato y la homogeneidad, estimula su vanidad de una manera retorcida. (No en vano las multitudes andan gritando: "¡Yo soy, yo soy!"). Pero, por otra parte, los excluye y los niega. Los artistas son la alteridad del Sistema, su negación. La pregunta es cómo no ser cómplice ni quedar atrapado en esa ambivalencia, pues cuanto menos traumática sea esa relación, menos energía chupará del creador.

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Los fantasmas están ahí para enfrentarlos.

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Para cruzar el río se necesita mucho más que valor. El primer paso es fundamental, pero sin la perseverancia, la claridad y la decisión sostenidas, todos los progresos realizados se perderán sin remedio y muy pronto te descubrirás en la misma orilla, más atemorizado y confundido que al principio.

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¡Hay que dejar de creer en las soluciones mágicas!

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Buscar eso que de único e irrepetible hay en cada uno de nosotros.

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Un guerrero sabe lo que hace en todo momento, y por qué.

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Un doble movimiento: hacer simple lo complejo; complejo, lo simple.

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Uno debe transformarse en un laboratorio viviente.

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Que no pase un día sin que hayas intentado mirar sin pensamientos.

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Las tres opciones más claras que nuestra sociedad ofrece a –y por tanto, los tres destinos más frecuentes de– quienes fueron dotados con algún talento, inteligencia o sensibilidad, son el cinismo, la psicopatía en cualquier hoja de su vistoso abanico, y –naturalmente–, la frustración. Cualquiera que escape a estos destinos merece mi admiración entusiasta.

***

Saber que se pisan arenas movedizas y atreverse a dar un paso. Eso es valor.

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Poner al servicio de lo que amamos y de lo que creemos nuestros conocimientos y habilidades es más difícil de lo que parece.


sábado, abril 24, 2010

Los tres mundos



Esta es una fotografía en alto contraste del bajorrelieve esculpido en el dorso de un metate precolombino guanacasteco. Los tres círculos corresponden a las patas del metate. Además de su riqueza simbólica y de su belleza plástica, me maravilla la forma como, en el diseño, se aprovecharon las patas del metate para delimitar los tres planos o niveles cósmicos: las dos patas inferiores, delimitan el sub-mundo y lo separan del mundo humano, y la pata superior, que funciona también como corona solar, significante del mundo superior. ¡Hermosísimo!

viernes, abril 23, 2010

La cruz

Aquí se cruzan lo temporal y lo eterno

lo horizontal y lo vertical

y ahí estamos

todos

mientras vivimos

clavados

martes, abril 20, 2010

la política

La política es el único juego que es, al mismo tiempo, individual y colectivo: todos los jugadores -incluyéndote- pueden cambiar de bando en cualquier momento .

viernes, abril 16, 2010

In memoriam, Jorge Arturo Venegas




Lo que ha sido, es.

Nada puede borrar eso

Ni vos. Ni yo. Ni el tiempo. Ni los desencuentros

Pasado y presente tienen la misma entidad.

En silencio me recojo a pensarte.

¿Por quién doblan las campanas?

¿Por los que fuimos, por el que fui?

¿Por las amistades perdidas?

Amigo de entonces:

¿Por quién doblan las campanas?

Mi corazón te pregunta

en silencio.

BIENES E INDUSTRIAS CULTURALES EN COSTA RICA

Sin la pintura que la engalana, la carreta típica costarricense sería tan solo otra carreta más… con algunas particularidades técnicas, pero tan solo otra carreta más. Valoramos un grabado de Amighetti por las emociones, ideas y asociaciones que produce en nosotros, y no tanto por las horas de trabajo o los materiales que invirtió el pintor para hacerlo. La riqueza de Gentes y gentecillas radica en la representación que nos ofrece de la sociedad costarricense de mediados del siglo pasado y no en el movimiento económico producido por las ediciones que se han hecho de la novela de CALUFA. La Casona de Santa Rosa tiene para nosotros valor como vestigio arquitectónico de una época y por lo que representa en la historia del país.

Más allá de su utilidad práctica y de su valor monetario, la importancia de ciertos objetos la determina lo que representan y lo que generan en nosotros. A esto llamamos el valor cultural de ciertos objetos, a los que llamamos a su vez “bienes culturales.” Si por las leyes del mercado fuera, la Casona de Santa Rosa habría sido demolida hace mucho y en su lugar se alzaría un hotel. Existen, además, bienes culturales inmateriales, como tradiciones y costumbres.

Los “bienes culturales” son aquellos productos de la actividad humana que valoramos ante todo por las representaciones del mundo que ofrecen y por los valores estéticos y éticos que transmiten o producen.. Desde luego, los bienes culturales además suelen tener utilidad práctica y valor monetario, pero ni una ni otro constituyen la razón primordial de nuestro aprecio. La frontera que separa los bienes culturales de otros bienes es dinámica. Los fusiles y cañones de la Campaña Nacional tienen para nosotros valor cultural aunque originalmente fueran producidos con la muy práctica finalidad de matar.

Cuando afirmamos que algo tiene valor porque nos representa o por lo que nos produce, decimos algo acerca de nosotros mismos, afirmamos algo acerca de lo que somos y de quiénes somos. Cuando hablamos del valor cultural de un objeto, necesariamente hay alguien, “un sujeto social” que concede tal valor a ese objeto y no a otros. En los siglos XV y XVI los españoles convirtieron en lingotes de oro toneladas de la más fina orfebrería indígena, mientras que hace pocos años el Talibán dinamitó en Afganistán dos antiquísimas esculturas budistas. Y, para no ir tan lejos, es probable que muchas de las más apreciadas poesías bribrís nos dejen indiferentes a casi todos los costarricenses no indígenas, por carecer los elementos necesarios para comprenderlas y apreciarlas. Los bienes culturales son materializaciones de nuestra identidad y contribuyen a afirmarla y a definirla.

Lo cierto es que somos, al mismo tiempo, guanacastecos (o limonenses, o josefinos) y costarricenses, centroamericanos y ciudadanos del mundo, y estos planos a menudo entran en contradicción. Así, por ejemplo, la representación o la idea de lo que es “ser costarricense” muchas veces excluye o riñe con la representación que un limonense o una guanacasteca tienen acerca de lo que es ser limonense o ser guanacasteca. De la misma forma, la idea que un joven herediano criado en la era del Ipod y de la Internet tiene acerca del país y el mundo, con seguridad difiere de la de un campesino de la zona norte.

A diferencia de una sociedad regida por el poder teocrático o por cualquier otro poder centralizado –en donde toda desviación de la representación única u oficial del mundo es severamente sancionada–, la sociedad democrática moderna parte del reconocimiento de la diversidad de sujetos, visiones, historias e intereses que conforman cualquier comunidad humana.

Partiendo de este principio, las políticas culturales del Estado –y en general toda acción cultural suya–, tiene como finalidad incidir en la producción, conservación, distribución y circulación de los bienes culturales en el territorio de un país. Ello supone articular los planos de lo local, de lo nacional y de lo global en una misma política: aquellos bienes culturales representativos de lo nacional deben existir y circular en el espacio local, de la misma forma como lo bienes culturales representativos de lo local deben existir y circular en el espacio nacional. Asimismo, lo global o internacional debe de existir y circular en el espacio local y en el espacio nacional y, por último, lo nacional y lo local deben de circular también en el espacio global.

En cualquier caso las identidades son dinámicas, se recrean incesantemente pues, de permanecer fijas mirando tan solo hacia el pasado, corren peligro de convertirse en quebradizas estatuas de sal que el flujo del tiempo disolverá inexorablemente. Parafraseando al poeta y músico Jaime Gamboa, es indispensable mirar para atrás, pero ante todo para saber de dónde venimos. No tanto para saber quiénes somos, sino de dónde venimos.

Industrias culturales.

Desde el siglo XIX, pero sobre todo a partir del siglo pasado, existen bienes culturales cuya producción se realiza industrialmente. Las llamadas industrias culturales –audiovisual, editorial, discográfica y, más recientemente, la de los videojuegos–, son cada vez más importantes por su poder mediático, por su alcance y difusión masivos. Y, desde luego, por la magnitud de la actividad económica que generan. Los productos de estas industrias son, de un lado, mercancías como cualquier otra –producidas bajo un régimen industrial y masivo que requiere de grandes inversiones de capital y de capital humano muy especializado–, y del otro comparten con otros bienes culturales la condición de ser, ante todo, representaciones de la realidad.

Los países industrializados y post industrializados tienen enormes ventajas en lo que respecta a estas industrias. Si naciones como la nuestra llegaron tarde y sin ninguna posibilidad de éxito al régimen industrial en sentido amplio, esto es doblemente cierto en lo que respecta a las industrias culturales: más sofisticadas, más especializadas y cuyos productos distan de ser de primera necesidad. Aún países como China y Francia imponen restricciones a la circulación de los productos extranjeros de estas industrias en sus territorios, argumentando que, de otra forma, se debilitaría su sentido de identidad como naciones, aunque sin duda también para proteger sus propias industrias. Este es el famoso argumento de la “excepción cultural” levantado por Francia a la apertura comercial. Además, tal y como ocurrió con los proyectos de industrialización impulsados en Centroamérica en las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado, el análisis más elemental revela que existe una limitación casi insalvable en cuanto a la escala de los mercados. Ello pensando en Centroamérica como región, no digamos ya en Costa Rica como nación.

Las políticas de apertura comercial y atracción de inversiones impulsadas en las últimas décadas por los gobiernos del país resultaron exitosas en diversos campos, incluyendo las industrias de alta tecnología. Los empeños por atraer inversiones en el campo de las industrias culturales no han sido tan consistentes ni sus resultados comparables a aquellos. Aún suponiendo que los esfuerzos en este campo podrían ser más exitosos y derivar en beneficios para la economía del país, el Estado costarricense debe plantearse el asunto de las industrias culturales no solo desde el punto de vista de la atracción de empresas e inversiones extranjeras, sino también de la producción local o, al menos, con referentes y contenidos relacionados con la realidad del país.

¿Es razonable plantearnos como nación producir bienes culturales a escala industrial?¿Qué significa –si significa algo– la frase “plantearnos como nación”, en un contexto en el que la producción de casi todas las mercancías tiene características cada vez más internacionales? Asumiendo que tenemos la capacidad creativa y técnica para producirlos –y que accedemos a los capitales para hacerlo–, ¿para quién o para quiénes vamos a producir? ¿Cómo competir por mercados? ¿Con quiénes aliarnos y en qué términos hacerlo?

Los vínculos históricos, idiomáticos y culturales que nos unen con Hispanoamérica son poderosos y sin duda abren un camino con posibilidades. No obstante, salvo en el caso de la industria editorial –en donde, por razones obvias, existe un mercado cautivo- Hispanoamérica entera como región tiene una posición marginal y constituye un mercado franco para las naciones con industrias culturales más poderosas –señaladamente los Estados Unidos-, que además mantienen el control sobre aspectos estratégicos del negocio como la distribución, la comercialización, derechos de autoría, etc. Además, en la región existen naciones que nos aventajan por décadas en experiencia en este campo y, más allá de los discursos y de algún gesto político, cada quién se esfuerza por levantar cabeza y defender lo suyo, como lo demuestra la industria editorial española. (No es casual que no exista ninguna iniciativa comparable al programa Ibermedia para la industria editorial.)

Al lado de los aspectos puramente comerciales –que, como hemos visto, plantean ya retos importantes– deben de considerarse también los aspectos políticos y estratégicos del asunto. A diferencia de lo que ocurre con otros sectores (como el vestido o los calzado), la renuncia a la producción y circulación nacional de bienes culturales industriales tiene implicaciones para la cohesión y el sentido de comunidad histórica necesarios para seguir siendo una nación: si no nos miramos, si no nos escuchamos, si no nos leemos, peligramos de olvidar de dónde venimos y quiénes somos, aunque ese “ser” sea histórico y dinámico.

En la última década, el país ha experimentado un crecimiento notable –cuantitativo y cualitativo- en el aspecto técnico y creativo –es decir, en el capital humano– necesario para las llamadas industrias culturales. Así lo demuestran experiencias musicales y audiovisuales de creadores costarricenses en el extranjero, así como el testimonio de productores extranjeros que han sacado provecho del talento nacional.

La atracción de inversiones extranjeras –particularmente estadounidenses–, podría contribuir a financiar la producción local dirigida a la comunidad histórico-lingüística hispanoamericana. De esta forma, Costa Rica sacaría partido de su exitosa experiencia reciente en la atracción de inversiones y de sus excelentes relaciones con los Estados Unidos, sin renunciar a producir localmente y buscando colocar sus producciones en los mercados hispanoamericanos –que en cuanto a bienes culturales son nuestro mercado natural– y fortaleciendo, de paso, su sentido de identidad como nación. Una vez más, se trata de jugar inteligente, de sacar partido de nuestras ventajas históricas y estratégicas. Algo así como nadar entre dos aguas, entre mares y entre continentes: enlace y sinergia.

Esto requiere de una firme decisión política y de la acción concertada de diversos sectores sociales y agencias gubernamentales. Resta averiguar si los tiempos están maduros para una empresa de esta envergadura y con estas características.

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viernes, abril 09, 2010

POESÍA (Los días y sus dones, 1980-2001)

La poesía como exploración de los límites de lo posible.
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Poetizar es dotar de significado al mundo, darle sentido, metaforizarlo: el árbol, la sombra, el crepúsculo, ya no son solamente árbol, sombra y crepúsculo, sino imágenes de la vida interior, de la vida “espiritual”. Se reunifica así lo objetivo y lo subjetivo, el ser y el mundo.
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En el 'haikú', así como en buena parte de la poesía china, el efecto poético se crea por 'sustracción': el poema quiere decir (y dice) lo que no dice.
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El carácter de revelación que tiene un poema para el lector cuando la comunicación se establece.
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Todo acto poético es un acto fallido.
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De las limitaciones de la poesía testimonial: en ella el objeto poético siempre está mediatizado por el poeta, siempre hay un "yo" afirmando su vivencia, diciéndonos: "viví", "sentí", "vi", "pensé". En las antípodas de la poesía testimonial y de toda forma de exteriorismo –salvo la poesía oriental, en donde poeta y mundo, interior y exterior se conjugan maravillosamente–, estaría Huidobro con su rosa floreciendo en el poema.
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La poesía no consiste en decir con bonitas palabras lo mismo de todos los días. Hay un logos poético.
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Dice M.: sobrio pero no seco; grave pero no solemne.
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Regresa la vieja reflexión: que la poesía puede ser refugio de la vida-vivida, de lo concreto, de lo real-cotidiano; resistencia frente al lenguaje ambiguo y homogenizante del poder en donde las diferencias se desdibujan en la generalidad y la abstracción.
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El "desarraigo de los sentidos" que postuló Rimbaud como precepto estético, se ha transformado en "esquizofrenia voluntaria": el poeta debe fraccionarse, debe multiplicarse y dejar de ser, como lo hizo Pessoa o como Roque Dalton en Taberna. Hay que ser más posibilidades, más puntos de vista, más puntos de sentimiento…
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Roque Dalton es tal vez el mayor poeta vivo de los poetas muertos centroamericanos… (Perdón, Darío, con todo y tu elefantiásico cerebro disecado, como vos no hay dos: sos casa aparte.)
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Nada más odioso que una poética: decir que la poesía debe de ser algo es una contradicción en los términos.

miércoles, marzo 17, 2010

PINTURA (Los días y sus dones, 1980-2001)

La pintura es como el vino: la mitad del gusto consiste en hablar sobre ella.
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La relación –tan clara–, entre las pinturas de Georges De la Tour y de Velázquez… Esa agudísima penetración psicológica en medio de un esteticismo exasperante; la imposibilidad de sustraerse a la tradición cortesana y palaciega pero la actitud profundamente crítica ante ella; los personajes por fin humanizados, ya no exaltados ni magnificados por la emoción, sino aprehendidos aguda, y a veces amorosamente, por una mirada comprensiva, escéptica y serena. Es el lado luminoso de la modernidad: el individuo como ser trascendente e histórico, racional y corporal a la vez. Así, “El Ciego” de De la Tour aparece enaltecido en toda su miserable existencia.
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Los personajes de Leonardo da Vinci saben un secreto gozoso.
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Durante los siglos SXVI y XVII toda la pintura europea tiende a la “psicologización”, y para la psicología la atmósfera es todo: crear una atmósfera es crear un universo emocional. Los personajes de Vermeer están siempre íntimamente ocupados en algo, ajenos al pintor, y es así como el artista crea la atmósfera. En Rembrandt el claroscuro es lo que nos da la medida de su tensión emocional.
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La “madona” de Volterra, sobrecogida por la magnitud de lo que le espera, apenas madre y ya consciente del drama que ha de sufrir, sin ningún asomo de beatitud ni santidad, gravemente vuelta sobre sí misma.
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Plantearse como dilema el cultivar una pintura decorativa o no hacerlo, me parece una equivocación. El único, el verdadero dilema para el artista, hoy y siempre, es el de ceder al vacío del silencio o afirmarse en la voluntad de crear.
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Es un lugar común pero hay que repetirlo: la gran pintura tiene algo que escapa a las palabras; esa “magia”, ese “misterio” del que todo el mundo habla y que resulta imposible (además de inútil) definir. Uno tiene la impresión de no es algo en la composición, en los modelos ni en los colores –ni siquiera la suma de todo ello–, y que más bien se trata de la capacidad de transmitirnos “la verdad” de un personaje, de un momento, de una situación, sea lo que sea que esto signifique.

martes, febrero 09, 2010

DIVIDE Y VENCERÁS

Como todos nos creemos analistas políticos y entrenadores de fútbol, aquí van mis consideraciones sobre la pasada contienda electoral en Costa Rica:
En términos de la conducta política de una nación, las posibilidades son sorprendentemente reducidas: continuar por donde venimos o aventurar un cambio Si los partidarios del cambio se dividen entre dos, los que defienden la continuidad duplican sus posibilidades de éxito Tras el susto de la elección pasada y del referéndum del TLC, los sectores económicamente más poderosos comprendieron que la única forma de debilitar al PAC sería fortaleciendo al ML. Por ello la campaña del ML dispuso de tantos recursos. Imagino que, a cambio del dinero, se exigió al ML deponer sus arrestos más radicales e ideologizados para que su oferta política resultara potable entre sectores más amplios.

El gran acierto de la campaña del ML fue arrebatar, desde el inicio, la consigna del cambio al PAC. Solo unos pocos gatos entienden que las diferencias programáticas y de visión de país entre el PAC y el ML son enormes; la gran mayoría solo valora que, si desea algún cambio, debe votar por alguno de ellos.

Aunque a muchos les pese, la aprobación a la gestión de Oscar Arias es grande. Para que el llamado al cambio se impusiera, la gente habría tenido que tener la sensación de haber tocado fondo, de que las cosas están muy mal y de que no podía seguirse por el mismo camino. Este sentimiento era mucho más poderoso en la elección pasada, tras los escándalos de corrupción. La prueba es que de sumarse los votos de los dos partidos que apelaban al cambio, apenas se habría igualado al PLN. Por otra parte, la candidata vencedora hizo una campaña correcta, sin correr grandes riesgos ni cometer errores, y proyectó una imagen convincente de persona seria, sensata y capaz.

A mi juicio, estos factores combinados explican el resultado de la pasada elección.

El espacio político tripartito dividido entre un partido de centro izquierda (PAC), un partido de centro-derecha (PLN) y un partido de derecha (ML) que empezó a insinuarse tras los escándalos de corrupción de los expresidentes, es hoy una sólida realidad y cambiará, de aquí adelante, las estrategias de los principales partidos políticos.

Avizoro que, tras el desgaste de ocho años en el poder, el PLN llegará a la próxima elección mucho más debilitado que esta vez. La pregunta, entonces, es quién capitalizará de mejor manera el deseo de cambio, o si este esquema tripartito favorece inexorablemente al partido de gobierno, que además ocupa el centro del espectro ideológico y político, y que puede siempre puede apelar a la estrategia de “divide y vencerás”.

sábado, febrero 06, 2010

LED ZEPPELIN EN LA ESPIRAL

Tenía tal vez 12 años y mi hermano mayor se encerraba en la sala de la casa con sus amigos para escuchar música a todo volumen. Eran los años 70, el apogeo de la “música progresiva”: Pink Floyd, Genesis, Emerson Lake and Palmer, Yes, Led Zeppelin. Como perros con el ulular de una sirena, los demás miembros de la familia nos metíamos bajo la cama, nos encerrábamos para no escuchar. La música de mi hermano era causa de conflictos familiares. Mi hermano era causa de conflictos familiares. Mi familia era causa de conflictos familiares.

A veces, cuando él no estaba en casa, yo me escabullía a la sala y ponía sus discos a escondidas. Otras veces, cuando él escuchaba música, yo merodeaba y, curioso pero a regañadientes, me dejaba envolver por ella. No sé si me gustaba. Me desconcertaba, no la entendía. Al mismo tiempo me sentía inevitablemente atraído por aquellos sonidos que, de una forma confusa, entendía que eran la música de la época.

Salvo Pink Floyd, cuya música seguí escuchando durante mi juventud y aprendí a apreciar, no volví a escuchar ninguno de aquellos discos, exceptuando la esporádica emisión de una canción de Led Zeppelin en la radio. (Generalmente “Escaleras al cielo”, claro está.) Durante muchos años mis gustos musicales se orientaron sobre todo hacia la clásica y el jazz, aunque siempre he escuchado todo.

De un tiempo para acá empecé a sentir el deseo de reencontrarme con aquella vieja música que nunca supe si llegó a gustarme. En especial tenía ganas de escuchar Led Zeppelin, ojalá su segundo disco, aquel de “Mucho, mucho amor.”

Por fin, hace pocas semanas, me hice con varios de sus discos y, desde entonces, los he estado escuchando con regularidad.

Desde luego, he quedado maravillado con su música, esa explosión energía, ingenio y creatividad. Su libertad insolente y al mismo tiempo rigurosa y experimental. Me alucina pensar que cuando grabaron esos discos eran chicos de veintipocos años. Su capacidad de crear diferentes texturas y atmósferas en una sola pieza; su apropiación del blues y otros ritmos norteamericanos que están a la base del rock. El cabrón de la batería, el Bonham ese… ¡Qué animal! Entiendo perfectamente que, tras su muerte, los demás se rehusaran a tocar sin él, pues su aporte al grupo es fundamental. Y Page y Plant, claro…

En fin, todo eso es verdad, pero no es esto de lo que quiero hablar.

Lo que me ha sorprendido -¡y maravillado!- es la sensación de regreso, de reencuentro, de retorno a algo íntimamente conocido que experimenté, que experimento cuando escucho a Led Zeppelin. Es como si su música siempre hubiera estado conmigo, como si nunca me hubiera abandonado (o yo no la hubiera abandonado). Tengo la impresión de conocer esa música –aún las canciones que no había escuchado- de una manera profunda y personal, como si me hablara en una clave íntima.

¿De dónde vienen estas sensaciones, estas emociones? ¿Del hecho de que Led Zeppelin me transporta directamente a la infancia? ¿El tiempo recobrado, entonces, o al menos acariciado? ¿O tan siquiera la ilusión de regresar?

No lo sé, no lo creo. Porque no es el niño de entonces quien los escucha, el que vuelve a escucharlos: es yo, soy ahora, desde la distancia de una vida. Es la vuelta de tuerca, el círculo que regresa pero en su trayecto ha conquistado un respiro, un ápice de libertad. El niño que no los entendía, que los temía, que no sabía si tenía derecho a gustar de esa música, quedó atrás. Gané la libertad para dejar que esa música me hablara como acaso lo hizo siempre aunque entonces no lo supiera o no lo pudiera aceptar.

viernes, febrero 05, 2010

De "La Caida" (Camus)

"Comme, a l´état de veille, et pour peu qu´on se connaisse, on n´apercoit pas de raison valables pour que l´immortalité soit conféreé á un singe salace, il faut bien se procurer des succédanés de cette immortalité. Parce que je desirais la vie éternelle, je couchais donc avec des putains et je buvais pendant des nuits. Le matin, bien sur, j´avais dans la bouche le gout amer de la condition mortelle."

"Como, en estado de vigilia, y por poco que nos conozcamos, caemos en la cuenta de que no hay razones válidas para que la inmortalidad le sea concedida a un mono lascivo, es preciso encontrarle sucedáneos a esta inmortalidad. Puesto que deseaba la vida eterna, me acostaba con putas y bebía durante noches enteras. Por la mañana, desde luego, tenía en mi boca la amargura de la condición mortal."

jueves, febrero 04, 2010

DIARIO 1

desnudo frente a la computadora
el cepillo de dientes en mi boca

tres personas visitaron mi blog en Ecuador

¿desde cuándo me interesa eso?

borroso atrás

la ventana el lenguetazo del sol el viento enero

lunes, febrero 01, 2010

PATRIA (Los días y sus dones, 1980-2001)

La extraña –y poderosa– sensación de útero protector que me produce Costa Rica, como un lugar “fuera del mundo”.
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Tu país es donde no te sentís obligado a explicarle a todo el mundo qué estás haciendo ahí.
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La pregunta es qué vamos a ser en el futuro: costarricenses de primera o gringos de segunda…
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Escuchado en un autobús en San José: “Allá en Cielo Roto está lloviendo sabroso”
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¿Por qué existe el ser y no la nada? (Heiddegger)
¡Por dicha! (Un tico).
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En Costa Rica, los únicos que se ganan la vida con sus palabras son los políticos.
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La reforma al Estado costarricense en la década de los 40 fue a un tiempo progresista y modernizante. Progresista en lo social, modernizante en lo económico. A su término, el Estado patriarcal había desaparecido para ser reemplazado por otro tipo de Estado que, a falta de mejor palabra, podemos llamar "pa­ternal". La figura del patriarca bondadoso y severo, cuyo mejor representante fue tal vez don Ricardo Jiménez, desapareció en los pasillos del Seguro Social y en las filas ante las ventanillas de la Banca Estatal. Estamos en la inmediata posguerra, el último período de expansión del Imperio. ¿Qué tiene que hacer ahí la vieja oligarquía liberal, de bombín o chapó?
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Demasiado fácilmente se estableció que la afirmación de la nacionalidad costarricense se llevó a cabo en la Guerra del 1856. Sin embargo el fusilamiento de Francisco Morazán, 14 años antes, evidencia ya una voluntad soberana indiscutible.
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Para hacer dinero en Costa Rica habría que montar una industria de tintes para pelo.
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Muy fácil criticar el carácter populista de la democracia costa­rricense, es cierto, pero ¿qué hacés para hacerla más real, profunda, efectiva, verdadera? Viendo los toros desde la barrera, todos los gatos son pardos y el torero más audaz un pendejo... De modo que cuidado te descubrís un día señalando como defecto principal de este régimen lo que se hace y no lo que se deja de hacer.
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En Costa Rica son más bien pocos los tontos que, por tener más, se creen más que los otros, y pocos también los tontos que, por tener menos, se sienten menos que los demás.
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Durante la segunda mitad del siglo XX, la política en Costa Rica se movió entre un partido sin periódico y un periódico sin partido.
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La prueba más palpable de nuestro aldeanismo centroamericano, es la desintegración.
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Está claro que los costarricenses seremos centroamericanos o no seremos nada. Está claro que los costarricenses seguiremos siendo nada.
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La extrema cercanía, envolvente y a veces levemente servil, con que los costarricenses abrazamos a los extraños, extranjeros y desconocidos, se compensa con un trato más bien reservado y distante en la auténtica intimidad. Por el contrario, la distancia un poco irónica y autosuficiente que los argentinos imponen a los desconocidos, se compensa con una intimidad calurosa y fraterna.